Tegucigalpa, Honduras. – La situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) ha dejado de ser un problema administrativo para convertirse en una amenaza directa a las arcas del Estado.
El economista Martín Barahona ha lanzado una advertencia contundente: el recurso constante a los bonos soberanos para tapar los baches de la estatal eléctrica es una práctica «gravísima» que ya compromete más del 20 % de la deuda externa del país, arrastrando tasas de interés que oscilan entre el 8 y 9 por ciento.
Esta dependencia del crédito no solo es costosa, sino que impone plazos de pago mucho más cortos, asfixiando el margen de maniobra del gobierno. Según Barahona, el servicio de la deuda se ha convertido en el rubro principal del Presupuesto Nacional, donde el pago de intereses por estos bonos consume recursos vitales.
La preocupación es inmediata, ya que el próximo año el Estado deberá cancelar un bono de aproximadamente 700 millones de dólares, una cifra que exige tomar previsiones financieras desde este mismo momento.

El origen del problema radica en las pérdidas acumuladas de la ENEE, que obligan a la administración pública a endeudarse nuevamente solo para sostener la operación del sector. En medio del debate sobre la privatización, Barahona propone un equilibrio: un sistema donde tanto el sector público como el privado tengan roles protagónicos.
«El sector privado genera energía, se la vende al Estado y la ENEE debe pagarles. La empresa debe administrarse bien para evitar que los compromisos se sigan acumulando», señaló el analista.
A pesar del panorama sombrío, el economista recordó que Honduras tiene el potencial para recuperar su brillo energético. En la década de los 80, con la entrada en vigor de la represa El Cajón, el país no solo era autosuficiente, sino que exportaba energía a sus vecinos.
Para volver a ser un exportador neto y dejar de depender tanto de los derivados del petróleo, Barahona enfatiza que se requiere una estrategia clara y, sobre todo, una gestión impecable que detenga la hemorragia financiera de la estatal.






