Tegucigalpa, Honduras. – En medio de un entorno calificado como de alto riesgo para la labor informativa, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos puso la mira este viernes sobre Honduras, exigiendo al Estado garantizar «condiciones seguras» para el ejercicio del periodismo y frenar la ola de intimidación que sufren los comunicadores.
La organización internacional no ocultó su preocupación por el impacto de las agresiones recientes, incluyendo el incidente donde efectivos de la Guardia de Honor Presidencial agredieron a periodistas durante eventos de ascensos militares.
Ante este escenario, subrayó la obligación estatal de investigar de manera «pronta e imparcial» cualquier acto de hostigamiento, recordando que la libertad de expresión solo admite restricciones excepcionales y estrictamente necesarias.
El llamado de la ONU cobra peso al observar las cifras negras del país: en los últimos 25 años han sido asesinados más de 100 comunicadores, con una tasa de impunidad que supera el 90 %.
Esta realidad coloca a Honduras en el puesto 132 de 180 en el ranking de Reporteros Sin Fronteras (RSF), donde se describe una prensa obligada a trabajar entre la violencia y la autocensura, especialmente al cubrir temas sensibles como corrupción, crimen organizado y procesos electorales.
La relatora especial sobre la libertad de opinión y expresión, Irene Khan, quien visitó recientemente el país, sumó su voz al reclamo instando a las autoridades a dejar de estigmatizar a la prensa.
La ONU recordó que las autoridades deben abstenerse de interferencias indebidas y permitir que los periodistas desempeñen su trabajo de manera libre, sin que el ejercicio de su profesión les cueste la vida.













