Miami, Estados Unidos. – El miércoles a las 6:24 de la tarde hora local (22:24 GMT), si el clima y la tecnología lo permiten, la humanidad retomará un camino que abandonó hace más de medio siglo.
La NASA tiene todo listo para el despegue de la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, en lo que se perfila como el viaje tripulado más ambicioso que ha emprendido la agencia espacial estadounidense en décadas: cuatro astronautas rumbo a la órbita lunar, un destino que ningún ser humano ha visitado desde la misión Apolo 17 en 1972.
La cuenta regresiva arrancó oficialmente este lunes con un 80% de probabilidad de buen tiempo, aunque la NASA identificó la posibilidad de fuertes vientos y cielo nublado como los principales riesgos meteorológicos. Las lluvias recientes en el sur de Florida generaron cierta preocupación, pero las previsiones para Cabo Cañaveral apenas contemplan un 20% de probabilidad de precipitaciones el día del lanzamiento.
En caso de que el despegue no se produzca este miércoles, la agencia tiene preparadas ventanas alternativas hasta el 6 de abril, y de agotarse todas, la siguiente oportunidad sería el 30 de abril.
El cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orión ya se encuentran posicionados en la plataforma de lanzamiento esperando el momento histórico, tras superar dos intentos anteriores frustrados: uno en febrero por una filtración de combustible detectada durante la prueba en frío, y otro en marzo por problemas en el suministro de helio cuando la nave ya estaba en la plataforma, lo que obligó a desmontar todo el sistema y comenzar de cero.
Los cuatro protagonistas de esta misión acumulan entre ellos 661 días en el espacio y abandonaron su cuarentena el pasado viernes. Se trata de los astronautas de la NASA, Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, y del canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
La misión inaugura una era de exploración más representativa de la humanidad: Koch se convertirá en la primera mujer en alcanzar la órbita lunar, Glover será el primer astronauta afroamericano en llegar tan lejos de la Tierra, y Hansen el primer canadiense en una misión lunar.
En su última rueda de prensa antes del viaje, Koch resumió con claridad el peso histórico de lo que están a punto de emprender: «Tenemos la oportunidad de responder la pregunta que podría ser la cuestión de nuestra vida: ¿estamos solos? Responder esta pregunta comienza en la Luna», afirmó la astronauta.
Artemis II tendrá una duración de diez días y se convertirá en la misión tripulada que más lejos se haya alejado de la Tierra, superando los más de 400,000 kilómetros que alcanzó el Apolo 13. Esa distancia permitirá a sus tripulantes ver la cara oculta de la Luna, algo que en misión tripulada se logró por primera vez con el Apolo 8 en 1968.
La misión es la segunda del programa Artemis, tras el vuelo no tripulado de 2022, y precede a las siguientes etapas que contemplarán el regreso de astronautas a la superficie lunar en 2028 y el inicio de una presencia permanente en el satélite natural, bajo un plan valorado en 20,000 millones de dólares que incluye tres hábitats permanentes, rovers, un reactor de fisión nuclear e instalaciones para sostener una colonia.
Todo esto en el contexto de una carrera espacial que Estados Unidos reconoce abiertamente librar contra China, cuyo objetivo declarado es enviar astronautas a la Luna antes de 2030.


