InicioOpiniónNi cuentos chinos, ni miedos ajenos: La realidad de nuestra relación con...

Ni cuentos chinos, ni miedos ajenos: La realidad de nuestra relación con Beijing

comunicado China
Por: Kevin Esteban Sorto Lagos, analista político

Como hondureño que ha visto pasar gobiernos, crisis y promesas de todo color, tengo el cuero duro ante los discursos políticos. Por eso, cuando evalúo el rumbo del país, prefiero ver los hechos antes que escuchar los gritos. Y los hechos sobre nuestra relación con China, establecida en 2023, matan cualquier relato de miedo que algunos quieran inventar.

Dejémonos de hipocresías: en poco más de dos años, China ha puesto sobre la mesa más realidades tangibles que socios «tradicionales» en décadas. No estamos hablando de aire; hablamos de seis escuelas agrícolas de primer nivel ya construidas, de más de mil técnicos hondureños capacitados y de nuestros contenedores de café, camarón y tabaco entrando al mercado más grande del planeta.

El productor de Santa Bárbara o de la zona sur no come de ideología, come de vender su cosecha. Y China está comprando y enseñando a producir mejor.
Sin embargo, hay voces —algunas locales, otras no tanto— que insisten en agitar fantasmas. Nos quieren vender etiquetas de «amenaza» o «intervencionismo», pintando al gigante asiático como un peligro. ¿Peligro para quién? ¿Para el hondureño que necesita empleo? ¿Para el joven que busca una beca? Esos críticos subestiman la inteligencia de nuestro pueblo.

Lo que buscan es meter miedo para cuidar intereses que no son los de Honduras.

La verdad, dicha sin anestesia, es que China no se ha metido en nuestra cocina. A diferencia de otros actores históricos que gustan de darnos cátedra moral, Beijing no nos dice por quién votar, qué leyes aprobar o cómo manejar nuestra casa. Su trato es transaccional y respetuoso: proyectos, comercio y cooperación, sin condiciones políticas ni sermones. Eso, señores, se llama respeto a la soberanía.

Honduras tiene urgencia de desarrollo. Tenemos enfrente a la segunda economía mundial y a 400 millones de consumidores de clase media. Darle la espalda a esa oportunidad por comprar pleitos ajenos sería un lujo que, francamente, no nos podemos dar.

China no es una amenaza; es una herramienta inmensa para nuestro crecimiento. Acercarnos a ellos fue una decisión soberana, tomada con la cabeza fría y el bolsillo en mente. Mientras Honduras mantenga su criterio propio y ponga sus intereses primero, esta relación es la apuesta más inteligente que hemos hecho en mucho tiempo.

No nos dejemos engañar por etiquetas falsas: al final del día, el mejor socio es el que ayuda a poner comida en la mesa.


Las opiniones expresadas de los “columnistas” en los artículos de opinión, son de responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan la línea editorial de Diario El Mundo.

spot_imgspot_img

Nacionales

Noticias relacionadas