Lourdes, Francia. – El papa León XIV elevó este sábado una oración por una Francia alejada de la violencia y el odio, con gobernantes capaces de defender los derechos humanos, trabajar por el bien común y contribuir a la paz mundial.
El pontífice estadounidense realizó la petición ante Nuestra Señora de Lourdes, en la gruta de las apariciones del santuario francés, donde también pidió para el país el “don de la concordia fraterna”.
“Que construya una sociedad armoniosa, libre de toda violencia y de todo odio, en la que cada persona pueda trabajar, formar una familia y vivir su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad. Que los más desfavorecidos y los pobres encuentren siempre apoyo”, rezó León XIV.
La visita a Lourdes se produjo después de una misa multitudinaria celebrada en París ante cerca de 800,000 fieles. Posteriormente, el papa se trasladó al santuario para participar en el último acto de la jornada.
Pide gobernantes al servicio del bien común
Durante su oración, León XIV también dirigió un mensaje relacionado con quienes tienen responsabilidades públicas.
Pidió para Francia “gobernantes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común”.
Además, expresó su deseo de que las autoridades mantengan al país en paz dentro del conjunto de las naciones.
“Que hagan oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra”, agregó.
Sus palabras se producen cuando Francia deberá elegir en los próximos meses a un nuevo presidente de la República.
Oración por familias, jóvenes y enfermos
Como hacen millones de peregrinos que llegan cada año al santuario mariano, el papa tocó la roca de la gruta y bebió un vaso de agua de la fuente considerada milagrosa, ofrecido por el rector del santuario, el padre Michel Daubanes.
Ante decenas de fieles que permanecieron en silencio, León XIV pidió también renovar la fe y el fervor de las familias cristianas y auxilio para quienes atraviesan momentos difíciles.
El pontífice rezó además para que “Dios suscite vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas” y para que los jóvenes puedan contribuir a construir una sociedad justa y fraterna.
Finalmente, llevó ante la Virgen las intenciones de las personas enfermas y quienes sufren, así como de quienes las acompañan.
“Han venido juntos hasta aquí para alcanzar fortaleza y curación”, expresó.













