Tegucigalpa, Honduras. – La aprobación de las reformas al subsector eléctrico no solo marcó un giro en el futuro de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), también dejó expuesta la principal línea de oposición política al proyecto: el rechazo frontal de Libertad y Refundación (Libre), que denunció riesgos de privatización y cuestionó la forma en que el dictamen fue llevado a votación.
Durante la sesión legislativa, la diputada de Libre Luz Angélica Smith expresó el rechazo de su bancada y sostuvo que la energía eléctrica no debe ser tratada como un negocio. A su criterio, la reforma abre espacios para que intereses privados ganen terreno dentro de un servicio que debe mantenerse bajo control público.
“Nos preocupa que se abran espacios a los intereses privados, que el Estado vaya perdiendo la capacidad de administrar un servicio accesible para los hondureños”, manifestó Smith.
La parlamentaria afirmó que la ENEE necesita cambios, pero advirtió que fortalecer la empresa pública “jamás puede significar obedecer a beneficios de intereses particulares”.
Smith también cuestionó el procedimiento legislativo. Señaló que el jefe de bancada del Partido Liberal, Jorge Cálix, presentó un nuevo documento, por lo que, a su juicio, los debates ya agotados sobre el proyecto enviado originalmente por el Poder Ejecutivo perdían validez.
Según la diputada, continuar con la discusión bajo esas condiciones violentaba la técnica parlamentaria.
Libre fijó su postura con un rechazo directo a cualquier intento de privatización de la estatal eléctrica. Smith pidió además que se consignaran los nombres de los diputados que votaron a favor y en contra del dictamen.
“La historia juzgará a los parlamentarios que respaldaron la aprobación de las reformas”, expresó la legisladora.
El debate subió de tono cuando intervino Jorge Cálix, quien reconoció que el proyecto aprobado era diferente al documento enviado inicialmente por el Ejecutivo, pero defendió que la nueva versión protege la naturaleza pública de la ENEE.
“Este proyecto garantiza la propiedad pública de la ENEE y sus bienes”, afirmó el jefe de bancada liberal.
Mientras Cálix intervenía, el diputado de Libre Fabricio Sandoval protagonizó una protesta dentro del hemiciclo con pitos, gritos y consignas contra el decreto.
Cálix respondió acusando a Libre de oponerse a la reforma porque, según dijo, el nuevo marco impediría aprobar contratos lesivos para el país.
“Lo que les da roncha es que los contratos leoninos ya no se podrán aprobar”, vociferó Cálix, al señalar a diputados de Libre por haber respaldado el contrato de Brassavola durante el gobierno anterior.
El liberal también acusó a la bancada opositora de haber aprobado un contrato por 300 megavatios generados con diésel a favor de personas cercanas a quienes gobernaron en los cuatro años anteriores.
Ante la protesta de Fabricio Sandoval, el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, anunció una sanción equivalente a 15 días de salario por entorpecer la sesión. El diputado opositor respondió que podían quitarle el sueldo por lo que restaba del año.
La confrontación evidenció que, aunque las reformas fueron aprobadas con respaldo del Partido Nacional y parte del Partido Liberal, Libre mantendrá como eje de oposición la denuncia de una posible privatización y la defensa del control estatal sobre la ENEE.












