«Literalmente nos estamos quedando sin agua»: Tegucigalpa enfrenta su peor crisis hídrica

Los niveles de las represas Los Laureles y La Concepción están por debajo del 50%, y un 20% de esa capacidad no es utilizable. La Alcaldía evalúa ampliar los racionamientos mientras la represa San José no entrará en operación hasta 2028.

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Tegucigalpa, Honduras. — La advertencia no podría ser más clara: «Literalmente no estamos quedando sin agua». Así lo expresó Julio Quiñónez, director del sistema municipal de riesgo de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), al describir la crítica situación del abastecimiento en la capital, donde la sequía se prolonga y las reservas se agotan.

Los números respaldan la preocupación. Los niveles actuales de las principales represas se mantienen bajos: 43% en Los Laureles y 47% en La Concepción. Pero hay un detalle que reduce aún más la disponibilidad real: cerca de un 20% de esa capacidad no es utilizable, lo que deja el margen de maniobra en mínimos históricos.

Quiñónez explicó que el inicio de la temporada lluviosa se ha retrasado significativamente, con más de 11 días consecutivos sin precipitaciones en mayo. A esto se suma un problema estructural: la pérdida de cobertura vegetal y forestal hace que, cuando finalmente lleguen las lluvias, el agua no sea retenida adecuadamente por el suelo, reduciendo la recarga de las fuentes que alimentan las represas.

El consumo, por ahora, sigue siendo un factor clave. El funcionario señaló que debe reducirse de manera urgente para evitar un mayor colapso en el suministro. Mientras tanto, la Alcaldía ya trabaja en un esquema de emergencia junto a la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) que podría llevar a ampliar los racionamientos actuales.

«Vamos a tener que extender un poco más el tiempo en que se está entregando agua en algunos sectores y contratar algunas cisternas para poder abastecer algunos sectores que sabemos va a estar complicado», explicó Quiñónez.

La mirada también está puesta en el futuro inmediato. El funcionario detalló que las pocas fuentes disponibles tendrán que ser sometidas a presión mientras se activa la represa San José, anunciada por el alcalde Juan Diego Zelaya, la cual entraría en operación hasta 2028.

«Mientras tanto, 2026 y 2027 vamos a tener que ver cómo», advirtió, al referirse a un período crítico para la gestión del recurso hídrico en Tegucigalpa y Comayagüela.

La situación no deja margen para la espera. Cada gota cuenta, y la respuesta de la población —reducir el consumo, ajustar hábitos— será tan importante como las medidas institucionales.

En un contexto de cambio climático y presión urbana, la crisis del agua en la capital hondureña es un recordatorio de que la gestión del recurso no puede ser reactiva: requiere planificación, inversión y, sobre todo, conciencia colectiva.

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