Tegucigalpa, Honduras. – La capital enfrenta una paradoja climática: necesita lluvia con urgencia para recuperar sus embalses, pero esa misma lluvia puede activar emergencias en cientos de barrios y colonias vulnerables.
El jefe del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos de la Alcaldía del Distrito Central, Julio Quiñones, informó que 763 barrios y colonias están identificados como zonas de alto riesgo ante las precipitaciones previstas para esta semana.
La llegada de una onda tropical podría ayudar a mejorar las reservas de agua, pero también aumenta la amenaza de inundaciones, crecidas repentinas y deslizamientos en distintos sectores de Tegucigalpa y Comayagüela.
Quiñones señaló que la preocupación por el bajo nivel de los embalses sigue vigente y advirtió que la capital tiene fechas críticas si no se registran lluvias suficientes.
“Octubre 22 y octubre 29 son las dos fechas en las que, si no tenemos precipitaciones y al ritmo que estamos en consumo de agua, nos estaríamos quedando sin posibilidades de acceso en las represas”, declaró.
El funcionario aclaró que no se trata de alarmar, sino de alertar a la población sobre la necesidad de cuidar el agua.
Dentro del mapa de riesgo, el sector de Los Pinos encabeza el listado de barrios y colonias con mayor vulnerabilidad por inundaciones y deslizamientos.
Las autoridades municipales pidieron a la población mantenerse atenta a las condiciones climáticas de los próximos días, especialmente en zonas de ladera, quebradas y áreas históricamente afectadas por crecidas.
Los pronósticos apuntan a lluvias por debajo del promedio durante la temporada, aunque existe expectativa de que la onda tropical aporte agua a las represas sin causar mayores daños.
De cara a septiembre y octubre, la Alcaldía prevé reforzar obras de prevención y mitigación.
Quiñones detalló que solo este año se destinan alrededor de 700 millones de lempiras a estas acciones.
Además, recordó que, gracias a la aprobación de un acuerdo municipal que dio vida al sistema municipal de gestión de riesgo, el alcalde propuso asignar el 7 % de los ingresos del municipio a este tema en los próximos años.
Como parte de la respuesta a la crisis hídrica, la comuna también trabaja en incorporar agua proveniente de pozos privados, mediante nuevas perforaciones y la rehabilitación de más de 40 pozos que habían sido descartados anteriormente.
Con estas medidas, las autoridades buscan reducir la presión sobre el abastecimiento de agua mientras la ciudad espera lluvias suficientes, pero sin que estas se conviertan en una nueva emergencia para las comunidades más vulnerables.












