Tegucigalpa, Honduras.— El debate entre el gobierno y la academia encontró un nuevo capítulo cuando María Antonieta Mejía, designada presidencial, respondió al informe de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) que concluyó que el país sigue sin dirección clara tras 40 días del nuevo Ejecutivo.
La funcionaria argumentó que los procesos de transformación del Estado no se construyen de manera inmediata, sino mediante decisiones responsables, planificación estratégica y acciones progresivas orientadas a resolver problemas estructurales.
«Ante el comunicado emitido por sectores académicos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, es importante reafirmar que el Gobierno de la República mantiene un profundo respeto por el pensamiento crítico, la libertad académica y el debate responsable como pilares fundamentales de una democracia sólida», expresó Mejía, en un mensaje que busca tender puentes sin eludir la crítica.
La designada presidencial recordó que el mandatario @TitoAsfuraPHN asumió el gobierno con un compromiso claro: recuperar la eficiencia institucional, impulsar el desarrollo económico y devolverle a los hondureños la confianza en sus instituciones.
En ese camino, aseguró, ya se han iniciado acciones orientadas a fortalecer la gestión pública, ordenar las finanzas del Estado y sentar las bases de políticas que generen estabilidad y oportunidades.
El contexto de esta respuesta no es menor. Días antes, el Secretario de Comunicaciones, José Augusto Argueta, había minimizado el análisis de la UNAH al señalar que «más que una postura institucional pareciera una carta personal». Ahora, Mejía adopta un tono más conciliador, aunque mantiene la línea de que los cambios profundos exigen tiempo y coordinación institucional.
«El diálogo con la academia, la sociedad civil y todos los sectores del país siempre será bienvenido», afirmó la funcionaria, quien añadió que «la crítica responsable contribuye a mejorar la gestión pública, pero también es necesario reconocer que los cambios estructurales requieren tiempo, coordinación institucional y voluntad colectiva».
La reflexión de Mejía pone sobre la mesa una tensión recurrente en las transiciones de gobierno: la urgencia de la población por ver resultados frente a la complejidad de transformar estructuras que llevan décadas consolidadas.
«Honduras enfrenta desafíos históricos que ningún gobierno puede resolver en pocas semanas», reconoció, para luego subrayar que «existe la determinación firme de avanzar con responsabilidad, transparencia y sentido de país«.
El mensaje final de la designada presidencial fue una invitación a la paciencia activa: el gobierno reafirma su apertura al diálogo constructivo y reitera que el objetivo central de esta administración es trabajar por el bienestar de todos los hondureños, con resultados que se irán consolidando con el paso de los meses. Una promesa que, para la UNAH y otros actores sociales, deberá traducirse pronto en acciones tangibles que validen la narrativa oficial.


