Tegucigalpa, Honduras. – El secretario privado de la Presidencia, Luis Castro, aseguró que la modernización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) no significa privatización, en medio del debate público y político generado por las reformas al sector energético que impulsa el Gobierno.
A través de un mensaje publicado en redes sociales, Castro defendió la permanencia de la estatal eléctrica como patrimonio del pueblo hondureño y sostuvo que el país necesita una transformación profunda para superar los problemas estructurales que arrastra el sistema eléctrico.
“Modernizar la ENEE no es privatizarla. Es devolverle fuerza, rumbo y dignidad a una institución que le pertenece al pueblo hondureño”, escribió el funcionario.
El pronunciamiento ocurre en un momento de alta sensibilidad política, luego de que distintos sectores expresaran posturas a favor y en contra de las reformas energéticas, principalmente por las dudas sobre el alcance de la reestructuración y la posible participación privada en el sector.
Castro afirmó que Honduras no puede seguir dependiendo de medidas temporales para enfrentar la crisis eléctrica, por lo que defendió la necesidad de construir una ENEE más ordenada, transparente y eficiente.
Según el secretario privado, el objetivo es que la estatal sea capaz de garantizar energía de calidad para las familias, las empresas y el desarrollo nacional.
El funcionario cerró su mensaje con una frase dirigida a despejar los temores sobre una eventual venta de la empresa pública.
“La ENEE no se vende”, afirmó Castro, al agregar que tanto la empresa como el sector energético deben ser rescatados, fortalecidos y modernizados para servir mejor a Honduras.
La declaración se produce mientras la ENEE enfrenta una situación financiera y operativa crítica, marcada por pérdidas recurrentes, elevada deuda, deficiencias en la prestación del servicio y problemas acumulados durante los últimos años.
En ese contexto, diversos sectores han planteado alternativas para enfrentar la crisis, entre ellas reformas administrativas, auditorías financieras, renegociación de pasivos, alianzas público-privadas, apertura a inversión y mayor transparencia en la gestión.
Sin embargo, estas opciones han sido utilizadas por sectores políticos, especialmente desde la oposición vinculada al partido Libertad y Refundación (Libre), para advertir sobre una presunta privatización de la estatal.
Analistas han señalado que cualquier proceso de reestructuración deberá realizarse con reglas claras, información pública, auditorías, garantías sobre tarifas justas y definición precisa sobre el papel que tendría la inversión privada, en caso de contemplarse.
La posición de Castro busca fijar el mensaje político de la administración del presidente Nasry Asfura: mantener la ENEE como empresa pública, pero someterla a un proceso de modernización para enfrentar la crisis del sector.
Mientras tanto, la discusión nacional continúa abierta entre autoridades, expertos, sectores empresariales, trabajadores y ciudadanía, en torno a cómo garantizar un suministro eléctrico estable, sostenible y financieramente viable sin perder el control estatal de la empresa.













