París, Francia – El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró este sábado 4 de enero la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense y lo calificó como el fin de una “dictadura”, al tiempo que respaldó al opositor Edmundo González Urrutia como el “presidente electo” que debe conducir una transición democrática en Venezuela.
En un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, Macron afirmó: “El pueblo venezolano está ahora libre de la dictadura de Nicolás Maduro y no puede más que alegrarse”.
“Al confiscar el poder y al pisotear las libertades fundamentales, Nicolás Maduro ha atacado gravemente la dignidad de su propio pueblo”, añadió, sin emitir ninguna crítica ni comentario sobre la intervención militar de Estados Unidos, a diferencia de su propio gobierno.
Macron subrayó que “la próxima transición debe ser pacífica, democrática y respetuosa de la voluntad del pueblo venezolano”, y expresó su deseo de que “el presidente Edmundo González Urrutia, elegido en 2024, pueda asegurar esa transición lo antes posible”.
Sin embargo, horas antes, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Stéphane Barrot, había condenado explícitamente la operación militar, al señalar que “infringe el principio de no recurrir a la fuerza en el que se basa el derecho internacional”.
Barrot reiteró la postura oficial de Francia desde 2024: considerar que Maduro “confiscó la victoria” de González Urrutia en las elecciones presidenciales de julio de ese año, pero advirtió con claridad que “ninguna solución política duradera puede ser impuesta desde el exterior porque los pueblos soberanos deciden solos su futuro”.
La discrepancia entre el tono del presidente y el de su canciller refleja las tensiones dentro de la diplomacia francesa: por un lado, el apoyo político a la oposición venezolana, y por el otro, el respeto al principio de no intervención que ha guiado tradicionalmente la política exterior de París.
Macron también informó que está en “conversaciones con sus socios en la región” y aseguró que “Francia está totalmente movilizada y vigilante, especialmente para garantizar la seguridad de sus ciudadanos en estos tiempos de incertidumbre”.
Mientras tanto, la comunidad internacional permanece dividida: mientras potencias occidentales como Francia y EE.UU. impulsan una transición post-Maduro, países de América Latina, Rusia, China y el Movimiento de Países No Alineados denuncian la operación como una violación grave del derecho internacional y un precedente peligroso de intervencionismo militar en el hemisferio.






