Tegucigalpa, Honduras. – El campo de batalla político se ha trasladado, una vez más, al Congreso Nacional. La diputada liberal Maribel Espinoza, erigiéndose como una de las voces más combativas de la oposición, ha anunciado este jueves que se iniciará una autoconvocatoria de diputados con un objetivo claro y contundente: anular el estado de excepción que rige en gran parte del país.
La decisión, según Espinoza, es una respuesta directa a las advertencias de la comunidad internacional. «No es posible que el mundo a través de la ONU le dijo a Honduras que el estado de excepción es inapropiado, así que nosotros como diputados debemos hacer lo que corresponda», sostuvo, haciendo un llamado a las bancadas de los otros partidos de oposición para unirse a la causa.
Pero la ofensiva de Espinoza no se quedó en el plano legislativo. Con la mirada puesta en el poder detrás del trono, la parlamentaria envió un mensaje cargado de simbolismo al coordinador de Libre y expresidente, Manuel Zelaya: «Quiero mandarle un mensaje a Mel Zelaya, aquí los hondureños no somos como los venezolanos, aquí nadie se raja».
Una declaración que busca trazar una línea roja, un punto de no retorno en la defensa de lo que ella considera la democracia hondureña.
Para la diputada, tanto el estado de excepción como la reciente advertencia diplomática de Estados Unidos apuntan en una sola dirección: el partido de gobierno. «Ese mensaje (de EE. UU.) está dirigido hacia los que han demostrado que no quieren elecciones», argumentó.
Señaló las ausencias y críticas del oficialismo en los órganos electorales como prueba irrefutable de su tesis. «Vemos la silla vacía en el CNE, en el TJE, ¿por qué? Porque son los que están obstaculizando el proceso electoral.
No había terminado el simulacro y (el oficialismo) salió diciendo que el proceso había fracasado. Está más que claro que el que no quiere elecciones es Libre», arguyó.
La convocatoria para anular el estado de excepción se convierte así en el próximo pulso de poder, un nuevo capítulo en la saga de una crisis institucional que parece no tener fin. Para Espinoza, la solución final recae en la ciudadanía: «El 30 de noviembre todos vamos a salvar la democracia saliendo a votar masivamente».




