Tegucigalpa, Honduras. – Con una declaración firmada bajo su investidura constitucional como Consejero Propietario del CNE y fechada este 9 de abril de 2026, Marlon Ochoa respondió al proceso de juicio político que el Congreso Nacional aprobó en su contra esta noche con un texto que no deja margen para la ambigüedad sobre su postura: no reconoce la legitimidad del proceso, no comparecerá a las audiencias y acusa al bipartidismo de orquestar lo que describe como una operación para reinstalar el narcoestado y preparar el regreso del expresidente Juan Orlando Hernández.
El documento, titulado «Preparan retorno del Capo; soy testigo y no me van a silenciar», comienza con una declaración que define el tono de todo lo que sigue: «Cumplí con mi responsabilidad de decir la verdad, denunciar el fraude electoral, la violación del código fuente del sistema TREP, la manipulación de los dispositivos biométricos y la entrega al Ministerio Público de los 26 audios de la trama de la consejera Cossette López Osorio y el diputado Tomás Zambrano», señalando directamente al presidente del Congreso Nacional como uno de los implicados en lo que califica como el robo de las elecciones del 30 de noviembre de 2025.
El juicio que no reconoce
Ochoa fue categórico al rechazar cualquier legitimidad al proceso que se inicia en su contra: «La cita no es para un juicio político, es una ofensa brutal contra la democracia hondureña», afirmó, calificando el proceso como parte de un plan del bipartidismo para «reinstalar el sistema de corrupción y el narcoestado» de quien fue condenado a 45 años de prisión por un jurado del Distrito Sur de Nueva York y que, según Ochoa, ya ha anunciado su regreso al país tras la anulación de su condena este mismo miércoles.
El consejero describió la secuencia de cambios institucionales de las últimas semanas como un patrón deliberado: «El bipartidismo asaltó el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional, destituyó arbitrariamente al Fiscal General y a la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia; y ahora el ataque es contra el Poder Electoral», trazando una línea directa entre los juicios políticos consumados y el proceso que inicia esta noche en su contra.
Ante ese diagnóstico, su decisión fue igualmente directa: «No reconozco autoridad moral alguna en quienes ya decidieron de antemano mi condena. Por ello, anuncio al pueblo hondureño que no atenderé esa citación. Comparecer ante un tribunal que ya tiene escrita su sentencia sería convalidar el teatro del crimen y mendigar clemencia ante unos verdugos que ya vendieron su voluntad».
Los pagos que denuncia
Uno de los párrafos más explosivos del documento apunta directamente a los pagos del Poder Ejecutivo a diputados del Congreso Nacional que esta misma semana generaron controversia tras la revelación del jefe de bancada liberal Jorge Cálix: «Elijo el castigo impuesto por los corruptos antes que una absolución comprando mi silencio como lo están haciendo con los pagos que salen del Poder Ejecutivo para los diputados del Congreso Nacional», escribió Ochoa, conectando explícitamente esas transferencias con el proceso de juicio político en su contra.
La amenaza que no le dobla
Con un tono que mezcla la convicción religiosa con la denuncia política, Ochoa cerró su declaración con frases que revelan la gravedad de lo que teme y la firmeza con que dice enfrentarlo: «Los gatilleros del poder fáctico podrán destituirme, someterme a juicio penal y hasta matarme en la cárcel, como lo han planificado, pero jamás podrán someter al Pueblo hondureño ni enterrar la verdad. Allí están los audios, las voces y las pericias», advirtió, en una alusión a las evidencias que dice haber puesto en manos del Ministerio Público.
Su declaración final tiene el peso de quien siente que habla para la historia: «Prefiero mil veces cargar tres años nueve meses con la persecución de los corruptos del crimen organizado que se robó las elecciones, que vivir con la vergüenza de haberme arrodillado ante sus sicarios», concluyó Ochoa, agregando que «cuando pase esta corta noche de injusticia, porque pasará, este episodio será juzgado en la memoria de nuestro Pueblo. Y en esa hora severa, se escuchará el rechinar de dientes que marca la Santa Biblia».
Honduras amanece este viernes con un funcionario electoral suspendido que declara abiertamente que no comparecerá al proceso que lo suspendió, acusando al presidente del Congreso de ser parte del fraude electoral que dice haber denunciado, en un enfrentamiento institucional cuyo desenlace nadie en el país puede predecir con certeza.


