Tegucigalpa, Honduras. – Más de 20 mil hondureños han sido retornados al país en lo que va de 2026, una cifra que supera ampliamente la registrada el año anterior y que refleja el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, advirtió el coordinador de Incidencia Migrante de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), César Ramos.
El representante de la organización señaló que el incremento de deportaciones evidencia una tendencia preocupante para Honduras, especialmente porque la mayoría de las personas retornadas pertenecen a una población en edad productiva que no logró encontrar oportunidades económicas dentro del país.
Ramos explicó que gran parte de los migrantes y deportados tienen entre 25 y 40 años, un grupo que, según indicó, sale de Honduras ante la falta de condiciones para desarrollarse, generar ingresos y construir estabilidad familiar.
“Mientras eso no suceda, el fenómeno de la migración será latente y seguiremos viendo la misma tendencia que hemos visto en los últimos 20 años”, manifestó.
El analista también advirtió que el perfil de quienes migran ha cambiado en los últimos años. Ya no se trata únicamente de personas sin formación académica o laboral, sino también de hondureños con estudios técnicos y universitarios que no encuentran empleo ni posibilidades de crecimiento en el país.
“El Estado no ha ofrecido oportunidades sociales para que puedan desarrollarse en el país, crear un patrimonio económico y tener una vida digna”, expresó Ramos.
A criterio del coordinador de Incidencia Migrante de CASM, la falta de empleo, la pobreza y la ausencia de oportunidades siguen siendo las principales causas que obligan a miles de compatriotas a abandonar Honduras.
El aumento de retornados plantea un nuevo desafío para el país, no solo por la atención inmediata que requieren las personas deportadas, sino también por la necesidad de crear condiciones que reduzcan la migración forzada y permitan la reintegración social y económica de quienes regresan.
Ramos insistió en que, mientras Honduras no atienda las causas estructurales de la migración, el flujo de personas que salen en busca de mejores oportunidades continuará siendo una realidad persistente.













