Tegucigalpa, Honduras.— La experta en temas migratorios y defensora de derechos humanos, Itsmania Platero, reveló que el programa gubernamental “Hermano, hermana vuelve a casa”, diseñado para apoyar a los hondureños deportados con un bono de 25,000 lempiras y 100 dólares en alimentos a través del Banasupro, ha colapsado ante el retorno masivo de migrantes.
“De los 25,000 retornados inicialmente proyectados, apenas entre 1,500 y 2,000 han recibido alguna atención por parte del Instituto Nacional de Migración”, explicó Platero. “Hoy, con más de 65,000 hondureños retornados solo hasta el 1 de diciembre —y cifras que siguen creciendo—, es imposible que el Estado pueda sostener ese compromiso financiero”.
Y añadió con contundencia: “Ninguno de los recién llegados ha sido beneficiario del bono de alivio”.
La crisis migratoria se ha agravado desde mayo de 2025, cuando Estados Unidos intensificó redadas en varios estados para acelerar las deportaciones. Platero indicó que, solo desde ese mes, 99,000 hondureños han sido obligados a abandonar el territorio estadounidense, muchos mediante autodeportaciones tras la pérdida de sus protecciones migratorias.
Aunque EE. UU. ofreció un incentivo para quienes salieran voluntariamente, Platero denunció que ninguno de esos hondureños ha recibido apoyo real a su regreso. “Esa ayuda dependía del gobierno de Honduras, de la presidenta Xiomara Castro… pero hasta el momento no ha sido efectiva”.
La experta también responsabilizó directamente al gobierno saliente por la “soberbia” en su manejo del Estatus de Protección Temporal (TPS), lo que, según dijo, ha generado “zozobra y temor” entre miles de migrantes que hoy enfrentan la incertidumbre de su estatus legal y el regreso forzado a un país que no los puede reintegrar.
“Honduras no tiene capacidad institucional ni recursos para absorber esta avalancha humana”, concluyó Platero, al advertir que, sin una política integral de reintegración, empleo y protección social, los retornados corren alto riesgo de reemigrar o caer en la pobreza extrema y la violencia.




