Tegucigalpa, Honduras. – La Comisionada Nacional de los Derechos Humanos, Blanca Izaguirre, advirtió que la prevención del trabajo infantil debe asumirse como una inversión estratégica para Honduras y no únicamente como una meta social pendiente.
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, la titular del Conadeh señaló que el país enfrenta una realidad alarmante: 1,022,550 niñas, niños y adolescentes, entre 5 y 17 años, se encuentran en condición de trabajo infantil.
La mayoría de estos menores labora en actividades vinculadas a agricultura, ganadería, silvicultura y comercio, sectores donde la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades continúan empujando a la niñez fuera de las aulas.
Izaguirre sostuvo que no puede hablarse de agricultura sostenible si los derechos humanos y la actividad empresarial son vistos como fuerzas separadas o contrarias.
“Lejos de eso, deberían estar en armonía. El desarrollo sostenible solo avanza si se hace de la mano del respeto a la dignidad humana”, afirmó.
La funcionaria explicó que la productividad y el crecimiento económico solo tienen sentido cuando generan bienestar, protegen a las personas y promueven un diálogo real entre comunidades y empresas.
A su criterio, las cadenas productivas serán más fuertes y resilientes en la medida en que respeten la dignidad humana y respondan a las necesidades de las comunidades donde operan.
Izaguirre también advirtió que la debida diligencia en materia de empresas y derechos humanos cobra cada vez mayor relevancia en el contexto internacional.
“Los mercados internacionales y la cooperación ya no preguntan solo cuánto avanza una producción, sino cómo se produce”, señaló.
Para la titular del Conadeh, el futuro de una agricultura verdaderamente sostenible dependerá de que el desarrollo respete los derechos humanos y genere bienestar, especialmente para la niñez, bajo el principio del interés superior del niño.
La situación del trabajo infantil afecta los 18 departamentos del país, pero alcanza niveles especialmente críticos en Gracias a Dios, donde el 45.9 % de los 31,525 menores entre 5 y 17 años se encuentra en esa condición.
Ese dato significa que casi uno de cada dos niños y niñas en ese departamento está expuesto al trabajo infantil, una realidad que refleja profundas brechas sociales y económicas.
Izaguirre recordó que el trabajo infantil no surge de forma aislada, sino que está asociado a problemas estructurales como la pobreza, la exclusión y la falta de protección efectiva para las familias más vulnerables.
Desde su rol de contralor, el Conadeh vigila que el Estado garantice los derechos de grupos históricamente colocados en situación de vulnerabilidad, entre ellos la niñez.
“La sostenibilidad tiene una dimensión humana y social. Una sociedad verdaderamente sostenible garantiza que niñas, niños y adolescentes accedan a educación, salud y entornos seguros”, expresó.
La comisionada reconoció avances importantes como la Política Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil 2024-2033, la transformación de la antigua DINAF en la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) y el trabajo articulado desde el Sistema Integral de Garantía de Derechos de la Niñez y Adolescencia (SIGADENAH).
También destacó el trabajo conjunto con la Cancillería para construir un Protocolo de Atención con enfoque de derechos humanos dirigido a niñez migrante retornada.
A estos esfuerzos se suman la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y el Manual de Trabajo Peligroso, herramientas que, según Izaguirre, permiten contar con información precisa para fortalecer la prevención, la inspección laboral y la toma de decisiones conforme a estándares de la OIT.
El Conadeh forma parte de la Comisión Nacional para la Erradicación Gradual y Progresiva del Trabajo Infantil, desde donde reiteró el llamado a fortalecer las políticas públicas, la inspección laboral y el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad.
“Si no invertimos en nuestros niños, ¿qué nos depara para el futuro de Honduras?”, cuestionó Izaguirre.
La titular del Conadeh concluyó que la niñez debe estar en las escuelas, construyendo sueños y proyectos de vida, no trabajando en condiciones que vulneren sus derechos.
Su llamado coloca nuevamente sobre la mesa una urgencia nacional: erradicar el trabajo infantil no solo para proteger a más de un millón de menores, sino para evitar que Honduras siga comprometiendo su futuro desde la infancia.













