Tegucigalpa, Honduras. – La polémica por el lujoso escenario instalado en el estadio Chochi Sosa para un evento de la candidata presidencial Rixi Moncada tomó un giro defensivo tras la intervención de Manuel Zelaya, coordinador del Partido Libertad y Refundación (Libre).
Zelaya aclaró que el montaje no fue financiado con fondos estatales, sino que fue facilitado “sin costo” por la empresa BMP, dirigida por Gabo, para “la próxima Presidenta, ¡Rixi Moncada!”.
Según su versión, el espacio quedó disponible porque el concierto del grupo mexicano Bronco, originalmente programado para el 21 de noviembre en ese mismo estadio, fue trasladado al Coliseo Nacional de Ingenieros por sus propios organizadores.
“El propietario del evento puede confirmar públicamente esta decisión, de manera que no quede ninguna duda sobre la transparencia del proceso”, afirmó Zelaya, en un intento por desactivar las críticas sobre un presunto uso indebido de recursos.

Sin embargo, la oposición no se quedó callada. El candidato a diputado del Partido Liberal, Rashid Mejía, lanzó una dura crítica: “Cuando vaya al Hospital Escuela o al San Felipe y le digan que no hay medicinas, recuerden esta imagen. Escenario casi como los que usa Bad Bunny… pero para subir a doña Ramona, la que deja joyas y pisto tirado en hotel”, escribió, en alusión irónica a Moncada.
La controversia se da en medio de una movilización “sin retorno” convocada por Libre para este domingo, en la que exigirán la renuncia de la consejera del CNE, Cossette López, y reafirmarán su apoyo a la candidata oficialista.
Mientras el oficialismo insiste en que se trata de una donación privada sin implicaciones fiscales, para muchos ciudadanos el contraste es insoportable: un escenario de lujo frente a hospitales sin insumos, escuelas con aulas deterioradas y calles inundadas.
En plena recta final electoral, el Chochi Sosa ya no es solo un estadio: es el escenario de una batalla simbólica entre la opulencia política y la urgencia social.




