Tegucigalpa, Honduras. – La directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas, advirtió que la violencia contra las mujeres responde a una lógica de poder, control territorial y dominación, ejercida por los agresores no solo contra las víctimas, sino también como un mensaje hacia la sociedad y el Estado.
Ayestas explicó que los femicidios y otras expresiones de violencia de género están relacionados con una cultura de desigualdad profundamente arraigada, en la que se normaliza la subordinación de las mujeres desde la niñez.
Según la especialista, esos patrones reproducen roles que limitan la autonomía femenina, refuerzan el machismo y sostienen una estructura social que tolera distintas formas de violencia.
“El cuerpo de las mujeres es visto como un territorio que se quiere controlar. Es un mensaje de poder: aquí mando yo, aquí decido yo. Es también una forma de demostrar dominio frente a otros hombres y de reafirmar una estructura de poder violenta”, señaló Ayestas.
La directora del Observatorio advirtió que esta problemática no debe seguir siendo tratada únicamente como una estadística, ya que detrás de cada caso existen dinámicas de odio, misoginia y control absoluto sobre la vida, las decisiones y las relaciones de las mujeres.
Ayestas sostuvo que la violencia contra las mujeres responde a una estructura cultural que debe ser enfrentada desde la prevención, la educación y el fortalecimiento institucional.
En ese sentido, subrayó que las leyes son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de presupuesto, personal capacitado y presencia efectiva del Estado en todo el país.
“De nada sirven las leyes si no hay recursos. Se necesitan jueces y juezas capacitados, investigación criminal científica, fortalecimiento institucional y presencia en todo el país”, afirmó.
La especialista enfatizó además la necesidad de trabajar directamente con hombres y en los espacios de formación, especialmente dentro del sistema educativo, para desmontar patrones culturales de violencia, desigualdad y dominación.
A criterio de Ayestas, la respuesta debe ser integral e incluir políticas públicas sostenidas, campañas de prevención, educación temprana, atención especializada a víctimas y capacidades reales para investigar y sancionar los casos.
Según datos del Observatorio de la Violencia, en lo que va de 2026 se registran 121 muertes violentas de mujeres clasificadas como femicidios, además de tres casos que permanecen en proceso de indeterminación.
La cifra refleja la gravedad de una problemática que, según la UNAH, exige una respuesta urgente del Estado y de la sociedad hondureña para proteger la vida de las mujeres y romper con los patrones de violencia que continúan reproduciéndose en el país.
Migdonia Ayestas advierte que violencia contra mujeres refleja poder, control y dominación
La directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH señaló que los femicidios no pueden verse solo como cifras, sino como resultado de una estructura cultural de desigualdad, misoginia y control sobre la vida de las mujeres.
Tegucigalpa, Honduras. – La directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas, advirtió que la violencia contra las mujeres responde a una lógica de poder, control territorial y dominación, ejercida por los agresores no solo contra las víctimas, sino también como un mensaje hacia la sociedad y el Estado.
Ayestas explicó que los femicidios y otras expresiones de violencia de género están relacionados con una cultura de desigualdad profundamente arraigada, en la que se normaliza la subordinación de las mujeres desde la niñez.
Según la especialista, esos patrones reproducen roles que limitan la autonomía femenina, refuerzan el machismo y sostienen una estructura social que tolera distintas formas de violencia.
“El cuerpo de las mujeres es visto como un territorio que se quiere controlar. Es un mensaje de poder: aquí mando yo, aquí decido yo. Es también una forma de demostrar dominio frente a otros hombres y de reafirmar una estructura de poder violenta”, señaló Ayestas.
La directora del Observatorio advirtió que esta problemática no debe seguir siendo tratada únicamente como una estadística, ya que detrás de cada caso existen dinámicas de odio, misoginia y control absoluto sobre la vida, las decisiones y las relaciones de las mujeres.
Ayestas sostuvo que la violencia contra las mujeres responde a una estructura cultural que debe ser enfrentada desde la prevención, la educación y el fortalecimiento institucional.
En ese sentido, subrayó que las leyes son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de presupuesto, personal capacitado y presencia efectiva del Estado en todo el país.
“De nada sirven las leyes si no hay recursos. Se necesitan jueces y juezas capacitados, investigación criminal científica, fortalecimiento institucional y presencia en todo el país”, afirmó.
La especialista enfatizó además la necesidad de trabajar directamente con hombres y en los espacios de formación, especialmente dentro del sistema educativo, para desmontar patrones culturales de violencia, desigualdad y dominación.
A criterio de Ayestas, la respuesta debe ser integral e incluir políticas públicas sostenidas, campañas de prevención, educación temprana, atención especializada a víctimas y capacidades reales para investigar y sancionar los casos.
Según datos del Observatorio de la Violencia, en lo que va de 2026 se registran 121 muertes violentas de mujeres clasificadas como femicidios, además de tres casos que permanecen en proceso de indeterminación.
La cifra refleja la gravedad de una problemática que, según la UNAH, exige una respuesta urgente del Estado y de la sociedad hondureña para proteger la vida de las mujeres y romper con los patrones de violencia que continúan reproduciéndose en el país.













