Tegucigalpa, Honduras.— La incertidumbre en Medio Oriente tiene repercusión directa en el bolsillo de los hondureños. Eduardo Oviedo, ministro de Energía, advirtió este jueves que en las próximas semanas se registrarán fuertes incrementos en el precio de los combustibles, debido al conflicto en la región y al cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % de la producción mundial de petróleo.
«El impacto en el precio de los combustibles se va a ir incrementando semanalmente, para este próximo lunes se espera un impacto en la estructura de precios del combustible», dijo Oviedo en comparecencia de prensa, al explicar que la situación no tiene una fecha definida de resolución y que esto provocará una escalada sostenida en los costos del rubro petrolero.
El funcionario fue específico al señalar que para este lunes 16 de marzo podría registrarse un aumento de 12 lempiras en el diésel, aunque aclaró que el gobierno puede subsidiar la mitad de ese incremento para amortiguar el golpe en la economía familiar.
Una medida que, sin embargo, tiene límites: «El gobierno no siempre puede estar otorgando subsidios», enfatizó Oviedo, al llamar a la responsabilidad compartida.
Ante este escenario, el ministro manifestó que su despacho trabaja con el Congreso Nacional y demás sectores para buscar soluciones a corto plazo que protejan al consumidor. Pero la estrategia no solo pasa por lo gubernamental: Oviedo aconsejó a la población hondureña que implemente medidas de ahorro y tenga conciencia de que, entre más consumo hay, crece la factura eléctrica y petrolera.
La explicación técnica detrás del aumento es clara: el cierre del Estrecho de Ormuz provoca una reducción de la oferta global de petróleo, lo que presiona los precios al alza en los mercados internacionales. Honduras, como país importador de derivados, no escapa a esta dinámica.
Mientras el gobierno evalúa las opciones para mitigar el impacto, el mensaje para la ciudadanía es de precaución y planificación. Los aumentos en los combustibles no solo afectan el tanque de los vehículos, sino que tienen un efecto dominó en el transporte de mercancías, los servicios básicos y, en última instancia, en el precio de los productos de la canasta básica.
Para Oviedo, la clave está en el equilibrio: proteger al consumidor sin comprometer la sostenibilidad fiscal del Estado. Una ecuación compleja que, en tiempos de volatilidad internacional, requiere decisiones ágiles y comunicación transparente con la población.
Mientras tanto, la recomendación es simple pero contundente: ahorrar energía y consumir con conciencia, porque cada gota de combustible cuenta en un contexto donde la oferta global está bajo presión.


