Tegucigalpa, Honduras. – La morosidad del sistema bancario hondureño aumentó a 2.6% en 2025 versus 2.2% del año anterior evidenciando «deterioro moderado» de la calidad de cartera según informe de la calificadora Moody’s Local, mientras algunos de los bancos más grandes y de importancia sistémica presentan excedentes de capital más «limitados» con Índice de Adecuación de Capital inferior al 13% obligándoles ajustar apetito de riesgo para cumplir normativa.
La agencia alertó que aunque la capitalización general es calificada como «buena», estas vulnerabilidades en entidades sistémicas podrían comprometer estabilidad financiera en momento donde el gobierno de Nasry Asfura enfrenta crisis fiscal con embargos de 3,300 millones de lempiras en primeros 10 días drenando recursos de Caja Única que alimenta depósitos gubernamentales en sistema bancario.
Para 2026, Moody’s vaticina que la rentabilidad podría «moderarse» debido a posible aumento en gasto de reservas y eventual «desaceleración» en la llegada de remesas, lo que afectaría la capacidad de pago de las familias que constituyen base de la cartera de consumo y vivienda que ya registraron contracción durante 2025 por incertidumbre electoral.
El crédito en Honduras creció apenas 3.8% en 2025, cifra que contrasta drásticamente con el promedio anual del 16.1% registrado entre 2022 y 2024, desaceleración que respondió principalmente a cautela por comicios generales de noviembre pasado y al encarecimiento del dinero por alza en tasas de interés que limitaron demanda principalmente en segmentos de consumo y vivienda.
La liquidez del sistema se vio fortalecida en 2025 por crecimiento de las remesas superior al 25% alcanzando 872.9 millones de dólares solo en enero 2026 según reveló el BCH, flujo que impulsó los depósitos en un 10.2% permitiendo que cobertura de liquidez alcanzara 66.6%, su nivel más alto en cuatro años sosteniendo solvencia bancaria.
Sin embargo, Moody’s espera que estos indicadores de liquidez puedan retornar a niveles similares a los de años anteriores ante mayor demanda de crédito y moderación en el crecimiento de remesas, advirtiendo que sistema enfrenta doble presión de menor flujo externo simultáneo con mayor demanda crediticia que podría tensar ratios de liquidez actualmente holgados.
El informe señaló que la exposición al riesgo cambiario es «moderada» con un 23.9% de la cartera denominada en moneda extranjera y una posición abierta equivalente al 10.7% del patrimonio, nivel que sumado a perspectiva de movimientos cambiarios controlados en 2026 limitaría impacto de fluctuaciones inesperadas del tipo de cambio sobre resultados del sistema financiero.
Para el presente ejercicio, Moody’s proyecta «recuperación gradual» del crédito empresarial, aunque advierte que la expansión todavía se situará por debajo de los niveles históricos, señalando que «la rentabilidad del sistema seguirá sosteniéndose por un adecuado manejo del margen financiero, mientras que la solvencia se mantendría estable» tras implementación de colchones de conservación de capital.
El contexto de deterioro de morosidad y capital limitado en bancos sistémicos llega en momento donde el economista Henry Rodríguez de la UNAH estimó que Honduras dejaría de percibir hasta 170 millones de dólares en remesas por cancelación del TPS, flujo que había sostenido liquidez bancaria mediante depósitos de familias receptoras que ahora enfrentarían restricción de ingresos.
La advertencia sobre desaceleración de remesas afectando capacidad de pago de familias cobra relevancia considerando que la deuda externa pública totalizó servicio de 1,021 millones de dólares en 2025 mientras el ministro de Finanzas reveló deuda flotante de 24,100 millones de lempiras, contexto donde deterioro de cartera bancaria añadiría presión fiscal si gobierno debe rescatar entidades con problemas de solvencia.
Los «desafíos diferenciados entre entidades» que Moody’s menciona sugieren que mientras algunos bancos mantienen indicadores robustos, otros enfrentan vulnerabilidades específicas derivadas de concentración sectorial, exposición a deudores gubernamentales o estructuras de capital insuficientes para absorber shocks derivados de crisis económica que administración Asfura heredó.
La proyección de recuperación gradual del crédito empresarial contrasta con realidad fiscal donde el Cohep solicitó al gobierno reducción de empleados públicos y gobierno electrónico para disminuir tramitología, señalando que situación energética es «preocupante» para atraer inversión extranjera que dinamizaría demanda crediticia que bancos proyectan para 2026.
El Índice de Adecuación de Capital inferior al 13% en bancos sistémicos genera alerta considerando que normativa prudencial hondureña establece mínimos regulatorios que estos bancos grandes «apenas cumplen», obligándoles ajustar apetito de riesgo precisamente cuando economía requiere mayor intermediación financiera para financiar inversión productiva que reactive crecimiento tras año electoral que paralizó actividad.



