Tegucigalpa, Honduras.— El candidato presidencial liberal Salvador Nasralla identificó este viernes cinco departamentos específicos donde considera que se ejecutaron las mayores operaciones de fraude electoral, señalando a Lempira, Olancho, Francisco Morazán, El Paraíso y Santa Bárbara como las regiones donde «nos hicieron más fraude» durante las elecciones generales del 30 de noviembre pasado.
Nasralla, quien ocupa el segundo lugar en el conteo oficial con 39.2% de los votos, confirmó a través de su cuenta en la red social X que recibió a las 5:00 de la tarde un total de 19,143 actas de las 19,167 correspondientes al proceso electoral, faltando únicamente 24 documentos distribuidos en varios municipios del territorio nacional para completar su archivo de evidencias.
El presidenciable liberal reiteró su solicitud legal para que se realice un «conteo voto por voto» abierto en las urnas que presentaron «ausencia o biometría parcial», las cuales representan «un 93% de su totalidad», sugiriendo que la gran mayoría de las mesas electorales carecieron de los mecanismos de verificación biométrica necesarios para garantizar la integridad del proceso.
Nasralla fundamentó sus denuncias de fraude en lo que califica como «desviación atípica en la diferencia de los votos entre el Partido Liberal y el Partido Nacional», argumentando que las irregularidades estadísticas evidencian manipulación sistemática en favor de su principal competidor, Nasry Asfura del Partido Nacional.
El candidato liberal destacó como evidencia particularmente sospechosa «las actas que tienen más votos nulos que la diferencia entre los dos candidatos que disputamos la presidencia de Honduras», sugiriendo que la anulación masiva de votos se utilizó como mecanismo para alterar artificialmente los márgenes de victoria en circunscripciones clave.
En un video adjunto a su publicación, Nasralla calificó específicamente a El Paraíso y Lempira como «departamentos conflictivos», sugiriendo que estas regiones presentaron las irregularidades más graves y sistemáticas durante el proceso electoral, lo que justificaría una revisión exhaustiva de los resultados en estas circunscripciones.
El desglose detallado de las actas faltantes incluye una en San Pedro Sula, una en Yamaranguila, dos en Olanchito, seis en Santa Bárbara, dos en Gualala, una en Naranjito, dos en San Pedro de Zacapa y una en Colón, evidenciando que las deficiencias en la entrega de documentación electoral se distribuyen geográficamente a lo largo del territorio nacional.
La referencia a la ausencia de biometría en 93% de las urnas constituye una denuncia técnica grave que cuestiona la efectividad de los mecanismos de seguridad electoral implementados por el CNE, sugiriendo que la mayoría de las mesas operaron sin las verificaciones tecnológicas diseñadas para prevenir el voto múltiple y otras irregularidades.
La acumulación de 19,143 actas por parte del equipo de Nasralla demuestra una operación logística significativa para documentar presuntas irregularidades, proporcionando una base empírica para sus denuncias que podría ser utilizada durante el escrutinio especial y en eventuales impugnaciones legales del proceso electoral.
La identificación específica de cinco departamentos como focos de fraude electoral genera expectativas sobre el comportamiento de estas regiones durante el escrutinio especial, donde cualquier alteración significativa de los resultados preliminares podría validar las denuncias de Nasralla y alterar dramáticamente el panorama de la sucesión presidencial hondureña.




