Tegucigalpa, Honduras.— La petición no es un capricho institucional, sino una necesidad apremiante: pagar salarios, honrar compromisos con proveedores y mantener en marcha la vida académica. Con este tono urgente pero respetuoso, Odir Fernández, rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), se dirigió este lunes al presidente de la República para solicitar que las transferencias correspondientes a este año se destinen, en primera instancia, a cancelar la deuda pendiente del ejercicio anterior.
«La gente necesita su salario. Les pido de por favor, se dijo ‘vamos a estar bien’, pero necesitamos estar bien no en un discurso, sino en una realidad», expresó Fernández, al recordar que la máxima casa de estudios enfrenta un escenario financiero crítico: 319 millones de lempiras en transferencias pendientes del año 2025 y, en lo que va de 2026, ni un solo centavo recibido, dada la falta de aprobación del Presupuesto General de la República.
El rector reconoció que la actual gestión gubernamental ha transferido alrededor de 400 millones de lempiras correspondientes a montos pendientes del año anterior, un gesto que agradece pero que no basta para cubrir el déficit acumulado.
La planilla de la UNAH, integrada por 7 mil empleados, representa un compromiso mensual de 280 millones de lempiras. Los salarios de enero y febrero se pagaron con recursos que la institución tenía ahorrados, pero ese fondo ya se agotó. «Ya no tenemos recursos, el ahorro o lo que teníamos guardado que es de otros compromisos, ya se nos terminó», precisó Fernández.
La situación ha llevado a decisiones difíciles. El rector reveló que la construcción de algunas edificaciones universitarias se ha tenido que detener para redirigir esos fondos al pago de empleados. «Por suerte la universidad tiene un nivel de credibilidad grande y se sabe que somos buenos clientes, y que ahorita no hemos pagado no porque no queremos, sino porque no hay transferencias», puntualizó, en un mensaje que busca mantener la confianza con proveedores y trabajadores.
Más allá de lo financiero, Fernández defendió la postura académica emitida sobre los primeros 40 días del gobierno de Nasry Asfura. Aunque no hubo transición formal, consideró que eso no constituye excusa, pues la situación heredada era conocida. El rector cuestionó que aún no se haya nombrado a un ministro de Salud, así como que otras oficinas clave carezcan de titular. «Somos críticos.
Los familones eran malos antes y siguen siendo malos ahora, lo que antes era malo sigue siendo malo hoy», afirmó, para luego añadir: «Hoy debemos de criticar, de generar espacios para que el gobierno sea mejor, lo que exigimos es que se tomen las riendas».
El llamado del rector trasciende lo institucional: es una invitación a que el diálogo entre el Estado y la universidad se traduzca en acciones concretas. Mientras el Presupuesto General no sea aprobado y las transferencias no se regularicen, la UNAH seguirá navegando en un mar de incertidumbre financiera, con el compromiso inquebrantable de proteger el salario de sus trabajadores y la continuidad de sus proyectos de investigación y docencia.


