Tegucigalpa, Honduras. – Las negociaciones para definir el nuevo aumento al salario mínimo continúan desarrollándose, pero el camino hacia un acuerdo parece estar lleno de obstáculos. La Secretaría de Trabajo y Seguridad Social informó este viernes que se mantienen las negociaciones entre obreros y empresarios en el marco del proceso de diálogo tripartito entre el sector obrero, el sector empresarial y el Gobierno de la República.
Durante esta sesión, la representación del sector patronal presentó su contrapropuesta, en respuesta a la propuesta incremental que había sido previamente presentada por el sector obrero. De esta manera continúa el proceso de diálogo e intercambio de planteamientos que busca construir acuerdos en beneficio del país.
Desde la institución conducida por el ministro Fernando Puerto, participan como mediadora y garante del proceso de negociación, facilitando un espacio de diálogo responsable y respetuoso entre las partes.
La postura del Gobierno es clara: «A través de este mecanismo de diálogo social, el Gobierno de la República reafirma su compromiso de avanzar hacia acuerdos que permitan proteger el bienestar de los trabajadores, fortalecer la sostenibilidad de las empresas y preservar la estabilidad económica nacional», señalaron desde la SETRASS.
Pero del otro lado de la mesa, el descontento es evidente. Por parte del representante de los obreros, Josué Orellana, comentó que la propuesta de los empleadores no llena las expectativas de la clase trabajadora. La frustración se hizo sentir en sus declaraciones.
«La contrapropuesta no responde a las necesidades por el alto costo de la vida, esto es un insulto a la clase trabajadora», apuntó Orellana con tono de desencanto. Las palabras reflejan la brecha que aún existe entre lo que piden los trabajadores y lo que ofrecen los empleadores.
La situación es tal que los representantes obreros salieron desalentados de la reunión. «Salimos desalentados, a este paso que vamos es muy probable que le corresponderá al presidente de la República decidir este tema», añadió el líder obrero. Una advertencia que pone sobre la mesa la posibilidad de que el mandatario tenga que intervenir directamente si las partes no logran acercarse.
Ante este escenario, las partes se volvieron a citar el próximo viernes a las 9:00 de la mañana. Una nueva oportunidad para intentar construir puentes entre las dos posiciones. El tiempo corre y la necesidad de definir el aumento salarial apremia para miles de trabajadores hondureños que enfrentan día a día el alto costo de la vida.
El diálogo tripartito sigue siendo la vía principal para llegar a un acuerdo, pero las posiciones distantes entre obreros y empresarios dejan ver que el consenso está lejos de alcanzarse. Mientras tanto, la SETRASS mantiene su rol de mediadora, esperando que ambas partes puedan encontrar un punto medio que beneficie a los trabajadores sin poner en riesgo la sostenibilidad de las empresas.
La próxima semana será clave para definir si el salario mínimo se resuelve por acuerdo entre las partes o si, como advirtió Orellana, será el presidente de la República quien tenga que tomar la decisión final. Los trabajadores esperan una respuesta que realmente responda a sus necesidades, mientras los empresarios buscan mantener el equilibrio económico que les permita seguir operando.
El futuro del salario mínimo está en la balanza y las próximas negociaciones podrían definir el panorama económico de miles de familias hondureñas. La presión está sobre la mesa y el relloj avanza hacia la próxima reunión del viernes.



