Tegucigalpa, Honduras. – La crisis sanitaria volvió a colocar al Gobierno frente a una doble presión: pacientes que han esperado durante meses o años por una cirugía y médicos que reclaman pagos, contratos y ajustes salariales pendientes.
En medio de ese escenario, el presidente Nasry Asfura reconoció la gravedad de la mora quirúrgica y lanzó un llamado directo al personal médico para que no suspenda la atención mientras su administración revisa y procesa las obligaciones laborales acumuladas.
“No le estamos negando el pago a nadie, no me le nieguen la salud a nadie. Al final de la historia lo que le debamos les vamos a cumplir y no es con asambleas informativas o yéndose a las calles. Les vamos a pagar porque somos serios y responsables”, expresó el mandatario.
Asfura aseguró que su Gobierno está identificando a los pacientes con mayor tiempo de espera y a quienes se encuentran en condiciones más delicadas, con el objetivo de reducir una mora que, según expuso, ha llevado a hondureños a tomar decisiones extremas para poder operarse.
El presidente detalló que, de los primeros 2,500 pacientes con más tiempo en mora quirúrgica registrados mediante un centro de llamadas, se seleccionó inicialmente a 500 casos prioritarios.
De ese grupo, según dijo, 133 personas tuvieron que hipotecar su casa, su carro o vender alguna pertenencia para costear una cirugía por cuenta propia.
También informó que cinco pacientes fallecieron durante el período de espera.
De los restantes 300 casos, al menos 62 comenzarán a ser atendidos a partir del 12 de septiembre, como parte de las intervenciones priorizadas.
Las operaciones están previstas para iniciar durante la segunda quincena de septiembre mediante una red de 16 hospitales registrados a nivel nacional, con la intención de acercar los procedimientos al lugar donde viven los pacientes.
El mandatario afirmó que el uso de hospitales privados para atender parte de la mora no significa que el Estado esté renunciando a su responsabilidad en salud pública.
“La política de salud pública es responsabilidad del Estado”, sostuvo.
Asfura aseguró que, de manera paralela, su administración trabaja en planes para remodelar y repotenciar hospitales públicos, mientras se amplía la formación de especialistas.
En ese sentido, informó que se abrieron 46 oportunidades adicionales de especialización médica, con la intención de formar más profesionales y enviarlos incluso al extranjero mediante programas de becas.
El presidente también presentó las Caravanas de la Salud como uno de los principales mecanismos de prevención impulsados por su administración.
Entre el 29 de junio y el 29 de agosto, estas brigadas atendieron los primeros 10,000 casos, ofreciendo servicios como laboratorio clínico, ultrasonido, mamografía, electrocardiograma, rayos X, estudios de osteoporosis, farmacia y telemedicina.
Según Asfura, los resultados dejaron en evidencia enfermedades que permanecían sin diagnóstico.
El mandatario indicó que el 33 % de los pacientes atendidos eran hipertensos y no sabían que padecían la enfermedad.
Además, otro 28 % presentó probabilidades de diabetes o condición de prediabetes.
También aseguró que fueron detectadas cinco mujeres con probabilidades de padecer cáncer avanzado, quienes ya habrían sido identificadas y ubicadas para darles seguimiento y procurar su tratamiento.
Para el Gobierno, estos datos refuerzan la necesidad de pasar de una atención centrada en la enfermedad avanzada a una política de prevención y detección temprana.
Sin embargo, el mensaje presidencial estuvo marcado también por la tensión con el gremio médico.
Frente a las protestas y medidas de presión por salarios, contratos y pagos pendientes, Asfura defendió que su administración está pagando ajustes salariales y revisando expedientes acumulados.
“Yo no soy enemigo de los doctores, aquí estoy para servirles y ayudarles”, manifestó.
El presidente reconoció que existen trabajadores con atrasos de ocho, 10 y hasta 18 meses, derivados, según explicó, de problemas administrativos con contratos que no fueron firmados o registrados adecuadamente.
Afirmó que cada expediente debe ser revisado y respaldado antes de autorizar los pagos correspondientes.
Pero mientras el Gobierno ordena esos procesos, Asfura pidió al personal médico mantener la atención a los pacientes.
“Atiéndanme, por favor, a la gente que necesita salud. Si ustedes se van a esas asambleas informativas o brazos caídos, sufre la gente”, advirtió.
La frase que resumió su mensaje fue directa: “No me le nieguen la salud a nadie”.
El Gobierno intenta mostrar avances en cirugías, prevención y fortalecimiento hospitalario, mientras el gremio médico exige cumplimiento de compromisos laborales pendientes.
En medio quedan los pacientes, especialmente aquellos que han esperado una operación durante largo tiempo y cuya condición puede empeorar mientras la respuesta institucional avanza con lentitud.
La apuesta de Asfura es combinar atención quirúrgica priorizada, apoyo temporal de hospitales privados, caravanas preventivas y fortalecimiento de hospitales públicos.
El desafío será que esas medidas se traduzcan en resultados antes de que la mora quirúrgica siga cobrando más costos económicos, familiares y humanos.












