San Pedro Sula, Cortés. – El alcalde de San Pedro Sula y presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), Roberto Contreras, expuso este jueves que su ente político «se sacrificó» por la democracia de Honduras al aceptar el acuerdo que permitió elegir la Junta Provisional del Congreso Nacional encabezada por el nacionalista Tomás Zambrano.
«Aquí estamos claros, nosotros siempre dijimos, no íbamos a hacer alianzas con Libertad y Refundación, no se hizo ninguna alianza, y lo otro era buscar entre dos de los menos males, o hacer co-gobierno con el Partido Nacional, o romper el orden constitucional para que volviera Libre y Luis Redondo al poder, lo cual no podíamos permitir, o sea, aquí lo que prevaleció fue el orden constitucional«, explicó el dirigente liberal.
Contreras justificó el «sacrificio» del partido argumentando que era necesario para evitar la repetición de los últimos cuatro años: «La democracia, el ganador de todo este proyecto de la democracia, se sacrifica el partido, por supuesto nos sacrificamos, pero no podemos permitir nosotros que volvamos a vivir cuatro años más, como los que pasaron, donde se democratizó la pobreza, se democratizó el odio«.
El presidente del CCEPL fue enfático al señalar que «hay que darle vuelta a estos cuatro años que ya pasaron, de tristeza para la ciudad, para el país, volver a ser felices y a trabajar por Honduras», en una clara alusión a la gestión del gobierno de Xiomara Castro que finaliza el 27 de enero.
Consultado sobre si podría haber algún cambio en la Junta Directiva conformada por Zambrano, Godofredo Fajardo y Carlos Ledezma, Contreras descartó esa posibilidad, pero manifestó su satisfacción porque ahora existe un Congreso democrático y no uno que fue «impuesto a patadas», en referencia a la forma irregular en que Redondo asumió la presidencia del Legislativo hace cuatro años.
Sobre la agenda del nuevo Congreso Nacional, el dirigente liberal redefinió quiénes son los verdaderos adversarios del país: «Los verdaderos enemigos de Honduras no es Libre, no es el Partido Nacional, no es el Partido Liberal. Los enemigos de nuestro país es la falta de inversión, la división de la familia hondureña, la falta de empleo, la falta de oportunidades para los jóvenes».
Contreras cerró su intervención con un mensaje conciliatorio hacia el nuevo gobierno que asumirá funciones bajo el liderazgo del presidente electo Nasry Asfura: «Estos cuatro años ya pasaron, el odio se fue, se fue la tristeza y viene un nuevo gobierno. Hagamos votos, porque le vaya bien, porque si a este gobierno no le va bien, no va bien a todos los hondureños».
Las declaraciones del alcalde sampedrano buscan justificar ante las bases liberales la decisión de ceder la presidencia del Congreso al Partido Nacional, después de que la diputada Iroshka Elvir había sentenciado días atrás que el presidente «o es liberal, o es liberal» y que no votarían por un «cachureco».
El argumento de elegir el «menor de dos males» evidencia que los liberales consideraron que un acuerdo con los nacionalistas era preferible a permitir que Libre y Redondo mantuvieran el control del Legislativo mediante una ruptura del orden constitucional.
La referencia a que «se democratizó la pobreza» durante los últimos cuatro años constituye una crítica directa a la gestión del gobierno de Castro, cuestionando los resultados económicos y sociales de una administración que llegó al poder con promesas de transformación que, según Contreras, no se concretaron.
El llamado a la unidad y el deseo de éxito para el nuevo gobierno representa un cambio de tono respecto a la confrontación que caracterizó las relaciones entre el Partido Liberal y el gobierno saliente durante los últimos años.


