Tegucigalpa, Honduras – El nuevo liderazgo de Irán transmitió este domingo, a través del ministro de Exteriores omaní Badr al Busaidi, su disposición a negociar con Estados Unidos y a respaldar «cualquier esfuerzo serio» que contribuya a detener la escalada y restablecer la estabilidad en la región. Así lo confirmó la agencia oficial omaní ONA, tras una comunicación entre Al Busaidi y su homólogo iraní, Abás Araqchí.
El presidente estadounidense, Donald Trump, en una entrevista con la revista The Atlantic, reconoció que los iraníes «quieren negociar» y que él ha accedido a hacerlo. «Deberían haberlo hecho antes. Esperaron demasiado», comentó sobre el fallido diálogo nuclear previo.
No precisó fechas para el inicio de las nuevas conversaciones, pero señaló que algunos de los líderes con quienes se había contactado han fallecido en la operación conjunta ‘Furia Épica’, lanzada el sábado por Estados Unidos e Israel.
Trump, en declaraciones al diario británico Daily Mail, estimó que la ofensiva durará «más o menos cuatro semanas», aunque podría ser «incluso menos» dada la intensidad. «Es un país grande y, por intensa que sea la operación, durará alrededor de cuatro semanas… o incluso menos», explicó.
El mandatario monitorea la situación desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, donde ha sostenido conversaciones telefónicas con líderes de Israel, Baréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Irán, que prometió vengar la muerte del ayatolá Alí Jameneí —asesinado el sábado en el operativo—, ha intensificado sus represalias contra aliados estadounidenses, incluyendo Israel, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Kuwait. Abás Araqchí afirmó que los bombardeos no afectan la capacidad de Irán para continuar la guerra gracias a su sistema de defensa descentralizado, y que Teherán decide «cuándo y cómo» acabar el conflicto.
La capital iraní recibió al menos siete oleadas de ataques y más de una veintena de bombardeos, con daños y víctimas no detallados oficialmente; entre los objetivos impactados estuvo la televisión estatal.
La operación ha destruido nueve buques de guerra iraníes y el cuartel general de la Marina, según Trump, quien también desmintió la afirmación de la Guardia Revolucionaria sobre haber alcanzado el portaaviones USS Abraham Lincoln —versión rechazada por el Comando Central (Centcom). Washington reporta la muerte de al menos tres militares estadounidenses desde el inicio.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos informó haber interceptado 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones iraníes, con saldo de tres muertes y 58 heridos en su territorio; un hangar francés en Abu Dabi sufrió daños limitados sin bajas.
Desde Europa, la Unión Europea —a través de su jefa de diplomacia Kaja Kallas— advirtió que Oriente Medio «tiene mucho que perder» con una guerra prolongada y exigió «máxima moderación», enfatizando la protección de vías marítimas como el estrecho de Ormuz.
El bloque E3 (Francia, Reino Unido y Alemania) anunció que podría tomar medidas para destruir la capacidad iraní de lanzar misiles y drones, en coordinación con EE.UU.. Navieras como Maersk y MSC suspendieron temporalmente operaciones en la zona, y varios países cerraron su espacio aéreo.
Incluso el Gobierno talibán instó a resolver la crisis por vía diplomática, advirtiendo de «consecuencias negativas a largo plazo» para la región. Países como Argelia, Libia y Túnez condenaron los ataques iraníes contra naciones árabes, mientras Cuba envió condolencias a Irán por el «asesinato» de Jameneí, calificándolo de violación al Derecho Internacional.



