Tegucigalpa, Honduras. – La Conferencia Episcopal de Honduras expresó su solidaridad con el pueblo y Gobierno de Colombia tras el terremoto que sacudió ese país y que, según los reportes oficiales, deja más de 240 personas fallecidas.
Los obispos hondureños enviaron un mensaje formal a Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, en el que manifestaron su cercanía fraterna ante el dolor causado por la tragedia.
En la carta, la Conferencia Episcopal hondureña señaló que recibió “con mucho dolor” la noticia del terremoto que golpeó a la “hermana República de Colombia”.
Los religiosos expresaron su solidaridad especialmente con las familias que perdieron a sus seres queridos, con los heridos y con todas las personas afectadas por el desastre.
“Elevamos nuestra oración por el eterno descanso de quienes han fallecido; oramos por la recuperación de los heridos y por el consuelo de las familias que hoy lloran”, señala la misiva.
El mensaje también extiende acompañamiento a las diócesis colombianas que sufren las consecuencias del terremoto, al tiempo que pide fortaleza para las autoridades, equipos de rescate, voluntarios y todas las personas que trabajan al servicio de los damnificados.
La Conferencia Episcopal de Honduras destacó que, aun en medio de la destrucción, el pueblo colombiano conserva una fuerza espiritual y social capaz de levantarse ante la adversidad.
“Más allá de lo que hoy se derrumba, se levantará nuevamente un pueblo unido, solidario y lleno de esperanza”, expresaron los obispos hondureños.
El terremoto de magnitud 7.4 ocurrió el lunes a las 7:34 de la mañana, hora local, con epicentro en las inmediaciones del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó.
De acuerdo con las autoridades, los mayores estragos se registran en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas.
La tragedia en Colombia ocurre menos de dos meses después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que dejaron más de 6 mil fallecidos en Venezuela, según los últimos conteos oficiales de ambos países.
En su mensaje, los obispos hondureños recordaron que la adversidad puede derrumbar edificios, caminos y bienes materiales construidos con esfuerzo, pero no puede derribar la fe, la esperanza ni la fortaleza de un pueblo.
La Conferencia Episcopal también resaltó que Colombia ha demostrado, ante propios y extraños, su capacidad de enfrentar las horas difíciles con valentía, solidaridad y confianza en Dios.
El pronunciamiento concluye como un gesto de acompañamiento espiritual desde Honduras hacia Colombia, en momentos en que las autoridades colombianas continúan atendiendo a las víctimas, evaluando daños y coordinando labores de rescate y asistencia humanitaria en las zonas más afectadas.














