Washington, D.C. – La Organización de los Estados Americanos (OEA) emitió este martes una advertencia diplomática de alto nivel sobre la situación electoral en Honduras, al expresar “preocupación” por los recientes acontecimientos que, según considera, amenazan la estabilidad del proceso democrático a menos de tres semanas de las elecciones del 30 de noviembre.
En un comunicado, la Secretaría General reiteró el llamado de su Misión de Observación Electoral (MOE) en el país: el Estado hondureño tiene la obligación de garantizar la autonomía, continuidad y libre funcionamiento de sus instituciones electorales.
“Las autoridades electorales deben poder realizar su labor técnica de conformidad con la ley, libres de injerencias y presiones indebidas de cualquier actor político”, señaló el organismo, al enfatizar que “su independencia y estabilidad son pilares esenciales de la gobernanza democrática”, especialmente en los días críticos previos a los comicios.
La OEA reconoció que las diferencias internas en órganos como el CNE o el TJE pueden reflejar pluralismo, pero advirtió que no deben derivar en parálisis, alterar el calendario electoral ni erosionar la confianza ciudadana.
Ante el clima de tensión —con críticas cruzadas entre consejeros, llamados a la renuncia de funcionarios y cuestionamientos públicos sobre la transparencia del TREP—, el ente regional hizo un llamado urgente a todos los actores políticos a respetar el marco institucional y a contribuir a la celebración de elecciones en la fecha establecida y en las mejores condiciones posibles.
“La OEA mantiene su compromiso de apoyar la democracia en Honduras y seguirá acompañando al país a través de su Misión de Observación Electoral”, concluyó.
El mensaje es claro: en democracia, los debates están permitidos, pero la institucionalidad no es negociable. Y en Honduras, donde cada día cuenta, la OEA envía una señal inequívoca: el mundo está mirando.




