Washington, Estados Unidos.— La crisis electoral hondureña escaló al ámbito internacional cuando el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) convocó una sesión extraordinaria para el lunes 15 de diciembre a las 10:00 EST, con el objetivo de recibir un informe detallado sobre las elecciones generales del 30 de noviembre por parte del jefe de la Misión de Observación Electoral, Eladio Loizaga.
La convocatoria en el salón Simón Bolívar de la sede de la OEA se produce en el momento más crítico del proceso electoral hondureño, cuando el conteo de «actas con inconsistencias» permanece estancado sin resultados definitivos, generando una crisis de gobernabilidad que ha captado la atención de la comunidad internacional.
La decisión del organismo regional refleja la gravedad de una situación que ha trascendido las fronteras nacionales y amenaza la estabilidad democrática centroamericana.
El escenario que enfrentará la OEA muestra un panorama electoral fragmentado y controvertido: con el 99,40% de las actas escrutadas, el candidato conservador Nasry ‘Tito’ Asfura mantiene una ventaja mínima con 1.298.835 votos (40,52%), seguido estrechamente por Salvador Nasralla del Partido Liberal con 1.256.428 sufragios (39,48%), mientras la oficialista Rixi Moncada del partido Libre ocupa el tercer lugar con 618.448 votos (19,29%).
La paralización del conteo durante tres días por «problemas técnicos» ha intensificado las denuncias de Salvador Nasralla, quien ha calificado la situación como un «fraude monumental» y exigido un escrutinio especial «acta por acta».
Esta denuncia ha encontrado eco en sectores de la oposición y observadores internacionales que cuestionan la transparencia del proceso, especialmente considerando que la diferencia entre los dos primeros lugares es de apenas 42.407 votos.
La dimensión internacional de la crisis se evidenció cuando una «comisión especial» del Parlamento hondureño, controlada por el oficialista partido Libre, condenó públicamente la «injerencia» del presidente estadounidense Donald Trump en los comicios, tras el respaldo explícito de Washington al candidato Asfura. Esta tensión diplomática añade complejidad a un proceso ya marcado por la incertidumbre y las suspicacias sobre la lentitud del recuento.
La presencia simultánea de observadores de la OEA, la Unión Europea y misiones electorales nacionales en territorio hondureño subraya la importancia regional del proceso, mientras crece la presión internacional por una resolución transparente de la crisis.
La Misión de Observación Electoral de la OEA ya había instado a los políticos a esperar los resultados oficiales y mantener una vigilancia activa sobre el escrutinio.
La sesión del lunes 15 de diciembre se perfila como un momento decisivo que podría influir en la posición de la comunidad internacional respecto a la legitimidad de los resultados electorales hondureños, en un contexto donde la estabilidad democrática regional está en juego y las acusaciones de fraude amenazan con deslegitimar todo el proceso electoral.




