Tegucigalpa, Honduras.— El jefe de la Misión de Observación de la Organización de Estados Americanos (OEA), Eladio Loizaga, presentó el informe electoral que reconoce la legitimidad del proceso hondureño pese a imperfecciones institucionales, destacando que «las elecciones estuvieron lejos de ser perfectas, pero la ciudadanía estuvo a la altura del proceso, por lo que su voluntad debe de respetarse».
Loizaga afirmó que la misión mantiene «antes, durante y después del proceso la observación del proceso electoral», estableciendo un monitoreo integral que abarca todas las fases del cronograma electoral y proporciona legitimidad internacional al proceso democrático hondureño.
El informe «presenta una imparcialidad sobre lo observado por la misión, destacando el compromiso de cada uno de los que formaron parte y que se distribuyeron en los 18 departamentos del país», evidenciando una cobertura nacional exhaustiva que respalda la credibilidad de las conclusiones presentadas por la organización internacional.
La misión reconoció que «el proceso estuvo marcado desde su inicio con un conflicto entre los miembros del Consejo Nacional Electoral, lo que ha generado un retroceso en el proceso electoral hondureño», identificando las tensiones institucionales como el principal factor de debilitamiento del sistema electoral nacional.
Loizaga señaló que «las desavenencias de los consejeros generaron retrasos en el cronograma electoral, pese a ello, se logró salir a tiempo con el material electoral», reconociendo que las disputas internas del CNE afectaron la eficiencia operativa sin comprometer la realización efectiva del proceso electoral.
El observador internacional destacó que «algunos entes políticos han venido señalando que hay un fraude electoral, sin embargo, el ente electoral ha venido trabajando, pese a las adversidades y al boicot que se ha registrado», rechazando implícitamente las narrativas de fraude promovidas por sectores políticos derrotados.
La misión enfatizó que «las elecciones se desarrollaron con un espíritu cívico de la población, saliendo masivamente a votar y de forma pacífica», contrastando la conducta ciudadana responsable con las narrativas de deslegitimación promovidas por actores políticos específicos.
Loizaga recordó que «durante el proceso electoral se vieron algunos contratiempos, pero nada que no se supiera solventar en el momento», minimizando la relevancia de incidentes técnicos y destacando la capacidad de resolución institucional ante dificultades operativas.
«No se ha mostrado un dolo en el proceso, sin embargo se mostraron fallas técnicas en el sistema electoral», puntualizó el jefe de misión, estableciendo una distinción crucial entre errores técnicos involuntarios y manipulación intencional que deslegitima las acusaciones de fraude electoral.
La OEA confirmó que «las autoridades electorales trabajan en los tiempos legales» y pidió «iniciar lo más pronto posible el escrutinio especial», respaldando la institucionalidad electoral mientras promueve la agilización de procedimientos que podrían resolver controversias pendientes.
Loizaga afirmó categóricamente que «las actas físicas son las que tiene los resultados legales del proceso», estableciendo la supremacía de la documentación oficial sobre sistemas digitales y proporcionando certeza jurídica sobre los mecanismos de validación electoral.
«La misión reconoce el espíritu cívico de la sociedad hondureña y de algunos candidatos políticos que esperan el dato final del ente electoral», destacó el observador, contrastando la actitud responsable de sectores democráticos con las estrategias de deslegitimación promovidas por actores que rechazan los resultados adversos.
El informe de la OEA proporciona legitimidad internacional al proceso electoral hondureño, rechazando narrativas de fraude y destacando la responsabilidad ciudadana frente a las estrategias de desestabilización institucional promovidas por sectores políticos que no aceptan democráticamente su derrota electoral.




