Tegucigalpa – Una nueva escalada de tensión política se registró en el Congreso Nacional durante la sesión del martes, cuando el diputado del Partido Libertad y Refundación (Libre), Netzer Mejía, acusó directamente a las bancadas de oposición de emplear tácticas dilatorias para impedir la aprobación del presupuesto general de la República.
El legislador oficialista denunció que los partidos opositores «están usando artimañas legales, confundiendo con el uso de algunas leyes que pueden existir o el uso de la costumbre para poder polarizar el Congreso Nacional y evitar que aprobemos el presupuesto», en declaraciones que evidencian el clima de confrontación que caracteriza el actual período legislativo.
La controversia se intensificó cuando el presidente del Legislativo, Luis Redondo, decidió suspender la sesión parlamentaria tras rechazar otorgar la palabra a representantes de la oposición que habían solicitado una moción de orden para exigir el cierre del acta de la sesión anterior. La decisión de Redondo incluyó el anuncio de que las próximas convocatorias se realizarán a través de redes sociales.
Mejía cuestionó los fundamentos legales de las objeciones opositoras, argumentando que la Constitución de la República, específicamente en su artículo 205, otorga plenas facultades a los parlamentarios para ejercer su derecho al voto sin requisitos adicionales. «Por qué una ratificación de una acta tiene que ser necesaria para que pueda entrar en vigencia lo que ya la Constitución nos otorga a nosotros en el momento de ejercer la votación como parlamentarios», planteó el diputado.
El legislador de Libre sostiene que la Carta Magna no establece en ningún momento la obligatoriedad de rectificar actas parlamentarias, especialmente cuando ya se ha materializado la votación sobre proyectos de ley, haciendo referencia específica a la aprobación de normativas relacionadas con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
En una declaración que refleja la polarización del ambiente parlamentario, Mejía lanzó un desafío directo a la oposición: «Si ellos quieren manejar la agenda del Congreso Nacional, tienen que poner un presidente afín a ellos. Así de sencillo», dejando clara la posición del oficialismo respecto al control de la agenda legislativa.
Este episodio parlamentario se inscribe en un contexto de creciente confrontación política, donde la aprobación del presupuesto nacional se ha convertido en el epicentro de una batalla entre el gobierno y sus opositores, con implicaciones directas para la gobernabilidad y la implementación de las políticas públicas de la administración Castro.
La suspensión de la sesión y el anuncio de convocatorias a través de redes sociales por parte de Redondo marca un precedente inusual en los procedimientos parlamentarios, evidenciando la profundidad de la crisis política que atraviesa el Legislativo hondureño.




