Tegucigalpa – La estrategia de presión del partido Libertad y Refundación (Libre) evolucionó este jueves hacia amenazas explícitas de paralización nacional, cuando el expresidenciable y diputado Rasel Tomé advirtió que movilizarán a sus bases para «paralizar el país» si consideran que se está gestando un fraude electoral en los comicios de noviembre.
A través de una extensa publicación en su red social X, Tomé lanzó una advertencia que combina retórica de confrontación de clases con amenazas de desestabilización nacional.
«Si la derecha de ultranza fascista mediática junto con los señores de la oligarquía y las cúpulas corruptas del Partido Nacional y Partido Liberal, en comparsa con el CNE en una acción desesperada, pretenden imponer un proceso cuestionado, la curva de Batson, con su repudiable fraudes en el 2013 y 2017, que dejaron mártires, pobreza, narcotráfico y corrupción en nuestra patria, nosotros el pueblo del Partido Libre, la clase trabajadora, vamos a paralizar este país si es necesario, porque el país le pertenece al pueblo y vamos a detener sus perversas intenciones», declaró el legislador oficialista.
La amenaza de Tomé representa una escalada significativa en la estrategia de presión que Libre ha venido implementando contra el Consejo Nacional Electoral, combinando ahora el bloqueo institucional interno con amenazas de movilización masiva para paralizar las operaciones normales del país. Esta doble estrategia busca ejercer presión desde múltiples frentes simultáneamente.
El diputado se pronunció específicamente «en contra de lo que llamó fraudes electorales» y confirmó que «permanecen en alerta las bases del partido Libre», sugiriendo que existe una estructura organizativa preparada para ejecutar las amenazas de paralización si se activan las condiciones que el oficialismo considera inaceptables.
Tomé justificó las amenazas de movilización bajo una narrativa de legítima defensa democrática, argumentando que «nos corresponde asumir la responsabilidad de defender la democracia, como un ejército protector de la Ley y los derechos del pueblo». Esta caracterización militar de las bases partidarias sugiere una preparación para confrontación que trasciende los métodos democráticos tradicionales.
El expresidenciable cerró su mensaje con una aparente contradicción, afirmando que apoya «elecciones limpias, democráticas y transparentes» y rechaza «fraudes electorales», mientras su partido mantiene paralizado el cronograma electoral a través de la obstrucción sistemática que ejecuta el consejero Marlon Ochoa en el CNE.
Esta contradicción es particularmente notoria considerando que Libre, a través de Ochoa, «mantiene paralizado el cronograma electoral al no asistir a las sesiones de pleno, lo que se convierte en un peligro de cara a las elecciones generales del 30 de noviembre». La estrategia oficialista parece buscar bloquear el sistema electoral desde adentro mientras amenaza con paralizarlo desde afuera.
Las amenazas de Tomé llegan en un momento donde el oficialismo ha intensificado múltiples frentes de presión contra el sistema electoral, incluyendo ataques físicos de colectivos contra funcionarias del CNE, sabotaje interno de empleados del órgano electoral, y ahora amenazas explícitas de paralización nacional si no se satisfacen sus demandas sobre el diseño del sistema electoral.
La retórica de «ejército protector» utilizada por Tomé evoca precedentes históricos preocupantes sobre la militarización de conflictos políticos, especialmente en un contexto donde ya se han documentado ataques físicos contra opositores y funcionarios electorales por parte de grupos afines al oficialismo.




