Tegucigalpa, Honduras. – El debate sobre las reformas electorales volvió a colocar en el centro una de las críticas más recurrentes al sistema político hondureño: el control que ejercen los partidos sobre los órganos encargados de administrar los procesos democráticos.
El analista Omar García sostuvo este lunes que Honduras necesita reformas profundas y no modificaciones “cosméticas”, al considerar que el actual modelo mantiene debilitada la democracia y reproduce crisis políticas con efectos sociales y económicos.
García señaló que la administración electoral no debería estar en manos de representantes definidos por los partidos políticos, sino de perfiles técnicos con estabilidad institucional y capacidad profesional para conducir los procesos sin depender de intereses partidarios.
“Lo que necesitamos es fuera los partidos políticos de la administración y conducción del Consejo Nacional Electoral”, expresó.
A su criterio, la permanencia de los partidos en la conducción electoral fortalece lo que denominó una “partidocracia”, en la que las principales fuerzas políticas conservan cuotas de poder dentro de instituciones clave y frenan cambios que podrían reducir su influencia.
El analista vinculó esta situación con problemas estructurales del país, entre ellos la pobreza, la falta de confianza ciudadana y las crisis políticas recurrentes. Señaló que el sistema electoral aún depende de mesas controladas por partidos, papeletas físicas, deuda política financiada con fondos públicos y autoridades designadas bajo criterios partidarios.
Entre sus propuestas, García planteó separar las elecciones municipales de las elecciones de diputados, limitar la reelección de alcaldes y congresistas, establecer una segunda vuelta electoral y revisar el mecanismo de votación para incorporar herramientas tecnológicas.
También propuso restricciones para evitar la concentración de poder, como prohibir que presidentes del Congreso aspiren a la Presidencia de la República, que expresidentes busquen diputaciones o alcaldías, y que esposas de exmandatarios compitan por la Presidencia.
Según García, estas medidas apuntan a desmontar prácticas vinculadas con el nepotismo político y el reciclaje de liderazgos dentro de los principales partidos.
El planteamiento se suma a los llamados de distintos sectores que han pedido reformas electorales antes de futuros procesos, con énfasis en la independencia de los órganos electorales, la reducción de conflictos poselectorales y el fortalecimiento de la confianza ciudadana en los resultados.













