Tegucigalpa, Honduras. – La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras (OACNUDH) condenó enérgicamente los hechos de violencia ocurridos el 21 de mayo de 2026 en el sector de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón, donde múltiples personas fueron asesinadas en circunstancias de extrema violencia.
El organismo expresó su profunda preocupación por la escalada de violencia en el Bajo Aguán y hizo un llamado urgente a las autoridades competentes para garantizar una investigación pronta, exhaustiva, independiente e imparcial. El objetivo, según la OACNUDH, debe ser identificar, juzgar y sancionar a los responsables, así como investigar y desmantelar las estructuras criminales y redes de violencia que operan en la zona.
Además, la oficina instó a adoptar de manera inmediata medidas efectivas de protección para las personas sobrevivientes, familiares de las víctimas, comunidades afectadas y personas defensoras de derechos humanos en la región.
«Esta problemática constituye un desafío persistente con raíces estructurales»
Juan Carlos Monge, Representante de la OACNUDH en Honduras, señaló que la violencia en la zona se entrecruza con pobreza, desigualdad, impunidad y la limitada presencia estatal, factores que afectan negativamente el ejercicio de los derechos humanos. Por ello, consideró indispensable fortalecer respuestas integrales de prevención, protección y acceso a la tierra y el territorio.
En su Informe sobre la situación de los derechos humanos en Honduras 2025, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas ya había advertido sobre la presencia de organizaciones criminales con capacidad de influencia territorial en zonas aledañas a cooperativas campesinas del Bajo Aguán. Según el documento, la violencia perpetrada por estos grupos ha provocado desplazamiento forzado, riesgos para comunidades rurales y afectaciones al ejercicio de derechos fundamentales.
La OACNUDH recordó la importancia de evitar discursos estigmatizantes, actos de represalia o acciones que puedan incrementar los riesgos para las comunidades afectadas, víctimas, medios de comunicación y personas defensoras.
El organismo reiteró que la protección de los derechos humanos, el fortalecimiento del Estado de derecho y la atención integral a las causas estructurales de la violencia son elementos fundamentales para avanzar hacia una paz sostenible en la región.
Finalmente, la oficina expresó solidaridad con las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas, y reafirmó su compromiso de continuar acompañando los esfuerzos orientados a la protección y promoción de los derechos humanos en Honduras.













