Tegucigalpa, Honduras – Centenares de pacientes del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) se movilizaron este lunes en las afueras de la farmacia del barrio La Granja, en Tegucigalpa, para exigir la entrega inmediata de sus medicamentos y la ampliación del horario de atención, en medio de escenas de desesperación, tensión y fuertes reclamos.
Los manifestantes —entre ellos pacientes oncológicos, diabéticos e hipertensos— denunciaron que no han podido retirar sus tratamientos de forma oportuna, lo que pone en riesgo su salud e incluso sus vidas. Muchos viajaron desde departamentos del interior del país, incurriendo en gastos significativos y soportando largas jornadas, solo para encontrar las ventanillas cerradas o colas interminables.
El problema se agrava porque la farmacia opera únicamente de 8:00 de la mañana a 7:00 de la noche, sin servicio las 24 horas ni los siete días de la semana, un horario que, según los usuarios, es insuficiente para la alta demanda y para quienes, por condiciones médicas o distancia, no logran llegar a tiempo.
La tensión escaló al conocerse la versión de que el personal de la farmacia cesará labores a partir del martes 31 de diciembre, dejando a cientos de pacientes sin acceso a medicamentos en fechas críticas. Ante esta posibilidad, los afectados golpearon las puertas del establecimiento y exigieron una respuesta inmediata de las autoridades del IHSS.
Durante varias horas, la zona se convirtió en un foco de protesta, con pacientes coreando consignas y demandando medidas extraordinarias que garanticen la continuidad de sus tratamientos.
“No podemos esperar. Mi hijo tiene cáncer y necesita su quimioterapia. ¿Qué hacemos si no hay medicamentos hasta enero?”, expresó una madre entre lágrimas, reflejando el temor generalizado.
Los manifestantes hicieron un llamado urgente al IHSS y al gobierno saliente a implementar soluciones inmediatas, como la ampliación del horario o la apertura de turnos nocturnos, para evitar una crisis humanitaria en medio de la transición presidencial.
La situación en La Granja evidencia una crisis sistémica en el sistema de salud pública, donde la falta de planificación, la escasez de insumos y los horarios restrictivos siguen afectando a los más vulnerables, en un momento en que el país se prepara para un nuevo gobierno que ha prometido priorizar la salud y la protección social.




