Tegucigalpa, Honduras. – En una demostración de fuerza política y cívica, miles de seguidores del Partido Nacional se congregaron este sábado en las calles de la capital para “defender la democracia”, en lo que describieron como “la última movilización en la era democrática”.
Con consignas como “el voto se respeta” y “Honduras se respeta”, los asistentes no solo expresaron rechazo al actual Gobierno, sino también preocupación por el futuro de las instituciones. Varios manifestantes destacaron que “esta no es la fuerza de un partido, sino la de un pueblo”, y exigieron protección para la consejera del CNE, Cossette López, así como para Mario Flores, Miriam Barahona y Tomás Zambrano, a quienes consideran “amenazados por ejercer su función con independencia”.
El candidato presidencial Nasry Asfura fue el orador central. Con un discurso emotivo y combativo, afirmó: “Es hoy o nunca. Todos a defender a Honduras”. Rechazó la confrontación con odio o insultos y llamó a una participación masiva y vigilante: “Hay que salir temprano a votar y regresar a las 5 de la tarde a firmar en las actas. Solo así defendemos la democracia”.
Asfura denunció que el oficialismo ha “usado las instituciones para amedrentar a la oposición”, pero aseguró que “no lo van a lograr”. Subrayó que “la única alianza es con el pueblo hondureño” y que la bandera azul de cinco estrellas simboliza “la paz, la institucionalidad y el rechazo a una ideología fracasada”.
El diputado Jorge Zelaya reforzó el mensaje: “Solo una votación masiva mata un fraude”, y anticipó que nacionalistas, liberales y otros sectores votarán unidos para evitar que “el familión continúe”.
Por su parte, la candidata Sehan Morales aseguró que el pueblo está “indignado” y que el 30 de noviembre será “un día histórico” por la movilización ciudadana. Mientras, otros simpatizantes llamaron a la sociedad civil, universidades y observadores internacionales a acompañar el proceso y garantizar que el voto sea respetado.
En un llamado directo a las Fuerzas Armadas, Asfura les pidió “mantenerse firmes por Honduras, no por un partido”, y planteó el escenario como una dicotomía clara: “una ideología fracasada o un pueblo que lucha por su libertad”.
Al cerrar, el candidato pidió a Dios “guiar a Honduras” y a los ciudadanos “salir a votar con responsabilidad”, porque, dijo, “la verdadera batalla no es por el poder, sino por la libertad”.






