Tegucigalpa – El Partido Nacional de Honduras emitió este lunes una convocatoria oficial para realizar una «Marcha Nacional por la Defensa de la Democracia» programada para el próximo domingo 27 de julio a las 9:00 de la mañana, en respuesta a lo que considera un ataque sistemático del gobierno contra el proceso electoral hondureño.
Mediante un comunicado oficial firmado en Comayagüela, la organización nacionalista acusó al Partido Libertad y Refundación de emprender acciones deliberadas contra las instituciones electorales, «presionando instituciones, manipulando decisiones y sembrando miedo para imponer su voluntad a toda costa».
«Nuestra democracia está siendo descaradamente atropellada por quienes hoy gobiernan», declaró el partido en su convocatoria, argumentando que el oficialismo busca «obtener a la fuerza lo que no obtendrán en las urnas» mediante la manipulación del proceso electoral.
La movilización nacionalista partirá desde el inicio del bulevar Morazán, específicamente en la calle conocida como «la Bambino» frente al redondel del Tigo, y se dirigirá hasta el nuevo edificio del Consejo Nacional Electoral ubicado frente a la rotonda del Hospital San Felipe en la capital hondureña.
El Partido Nacional dirigió elogios específicos hacia la presidenta del CNE, Cossette López Osorio, a quien describió como víctima de persecución y acoso por parte del régimen actual. «Han perseguido, amedrentado y acosado a hombres y mujeres que han hecho lo humanamente posible para mantener de pie este proceso, comenzando por nuestra consejera Cossette López Osorio, quien ha actuado con valentía y responsabilidad», señaló el comunicado.
La organización política adoptó un tono desafiante al declarar que «el Partido Nacional no se doblega, no se vende y no tiene miedo», presentándose como la fuerza política dispuesta a defender la institucionalidad democrática frente a lo que considera intentos autoritarios del gobierno actual.
«Nos levantamos con dignidad, con la frente en alto y el corazón firme, listos para defender la voluntad soberana del pueblo hondureño», declaró el partido, estableciendo la marcha como una demostración de resistencia contra las políticas gubernamentales que considera antidemocráticas.
La convocatoria no se limitó únicamente a la militancia nacionalista, sino que extendió la invitación «a todos los sectores que creen en la libertad» para sumarse a la movilización, buscando crear una coalición amplia de oposición al gobierno actual en torno a la defensa de las instituciones electorales.
El comunicado estableció una estrategia de confrontación directa al advertir que responderán «con valentía» a quienes buscan imponer miedo, «con presencia» a quienes intentan silenciar al pueblo, y «con lucha» a quienes pretenden «arrebatar la democracia» al país.
«¡Nos vemos en las calles, y luego, nos veremos en las urnas!», concluyó la convocatoria, estableciendo una conexión directa entre la movilización callejera y las aspiraciones electorales del partido para las elecciones generales de noviembre.
La marcha nacionalista se produce en un contexto de alta tensión política generada por la crisis del CNE, donde las ausencias del consejero Marlon Ochoa y la renuncia condicionada de Ana Paola Hall han paralizado el funcionamiento del organismo electoral a menos de cinco meses de los comicios.
El Partido Nacional utilizó referencias históricas y simbólicas al citar su himno partidario: «Los azules marchamos avante, sin ceder en la lucha jamás», buscando movilizar el fervor partidario y proyectar una imagen de resistencia inquebrantable ante las adversidades políticas actuales.
Esta movilización representa el primer gran evento de protesta organizado por la oposición desde que se intensificó la crisis electoral, y podría marcar el inicio de una serie de manifestaciones públicas en el período previo a las elecciones generales, donde la confrontación política se traslada desde las instituciones hacia las calles de la capital hondureña.






