Washington, Estados Unidos. – En medio de la guerra con Irán, el Departamento de Guerra de Estados Unidos sacudió este jueves la cúpula militar del país al ordenar el retiro inmediato del general Randy George como jefe del Estado Mayor del Ejército, en una destitución que los medios estadounidenses vinculan directamente a una relación conflictiva entre el militar y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sobre la toma de decisiones en el marco del conflicto bélico en curso.
El vocero del departamento, Sean Parnell, confirmó la salida del general a través de su cuenta en la red social X con un comunicado escueto pero contundente: «El general Randy A. George se retirará de su cargo como el 41.º Jefe de Estado Mayor del Ejército con efecto inmediato», en un anuncio que tomó por sorpresa a amplios sectores del establecimiento de defensa estadounidense dado el momento de alta tensión militar que atraviesa el país.
Según reportes de medios como CBS y CNN, la relación entre George y Hegseth había sido tensa desde hace semanas, con fricciones que se agudizaron en el contexto del conflicto con Irán, donde las diferencias sobre la toma de decisiones militares habrían llegado a un punto de quiebre que el secretario de Guerra decidió resolver con la salida inmediata del general.
George, oficial de infantería de carrera graduado de la Academia Militar de West Point en 1988, había asumido como jefe del Estado Mayor del Ejército en septiembre de 2023 bajo la administración del presidente Joe Biden, cargo desde el que era el principal responsable de organizar y preparar las fuerzas terrestres del Ejército estadounidense. Antes de ese nombramiento, comandó el I Cuerpo en la Base Conjunta Lewis-McChord y sirvió como asistente militar principal del exsecretario de Defensa Lloyd Austin.
La destitución del general George se produce en un momento de máxima tensión para el aparato militar estadounidense, con el conflicto con Irán dominando la agenda de seguridad nacional y el estrecho de Ormuz bajo amenaza de cierre, lo que ha disparado los precios internacionales del petróleo y generado una cadena de consecuencias económicas que se sienten en países tan lejanos como Honduras, donde los combustibles acumulan ya doce semanas consecutivas de alzas directamente atribuidas a esa crisis geopolítica.


