Tegucigalpa, Honduras. – La Policía Nacional reveló nuevos detalles sobre el ataque armado ocurrido en el caserío Palo Real, municipio de Sabanagrande, Francisco Morazán, donde una mujer perdió la vida y una menor resultó herida.
El agente policial Juan de Dios Rubio Sierra permanece detenido como señalado del crimen registrado la noche del viernes 17 de julio.
El portavoz de la Policía Nacional, subcomisario Edgardo Barahona, informó que el funcionario ya fue puesto a disposición del Ministerio Público, junto con el expediente investigativo, para que continúe el proceso correspondiente y se determinen responsabilidades.
La víctima mortal fue identificada como Sohenia Johana Rubio, de 37 años, quien, según el informe preliminar, habría sostenido una discusión con el agente dentro de una vivienda ubicada en una comunidad de Sabanagrande.
El conflicto terminó en un ataque armado que provocó la muerte de la mujer.
Barahona aclaró que la víctima no mantenía una relación sentimental con el policía, como se informó inicialmente.
Según explicó, Sohenia era excuñada del agente, ya que era hermana de una antigua pareja del funcionario policial.
Durante el hecho violento, una niña que se encontraba dentro de la vivienda resultó herida por fragmentos de los disparos.
La menor fue trasladada a un centro asistencial de Tegucigalpa y, de acuerdo con el reporte oficial, permanece fuera de peligro.
De manera preliminar, medios locales informaron que la niña sería hija de la mujer fallecida.
Las primeras versiones señalan que la discusión habría iniciado por un supuesto reclamo relacionado con la manutención de una hija que el agente habría procreado con la hermana de la víctima.
Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado oficialmente esa versión.
La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y el Ministerio Público continúan con las diligencias para establecer el móvil del crimen y esclarecer las circunstancias en que ocurrió el ataque.
La Policía Nacional también confirmó que el agente se encontraba en su día libre y que habría utilizado un arma de su propiedad.
Barahona explicó que, cuando un funcionario policial sale de fin de semana, vacaciones o se encuentra fuera de servicio, debe dejar su arma de reglamento en la bodega de la unidad asignada.
La institución afirmó que el caso será tratado como una acción individual del funcionario y no como un hecho atribuible a la Policía Nacional.
“Esta acción es a título personal, no institucional. La persona deberá responder ante los entes competentes por el hecho cometido”, manifestó Barahona.
El caso mantiene abiertas las investigaciones y vuelve a colocar en discusión los hechos de violencia cometidos por funcionarios armados fuera de servicio, especialmente cuando derivan en tragedias familiares y afectan a menores de edad.












