Tegucigalpa – La Policía Nacional ejecutó este jueves un operativo preventivo de seguridad en las instalaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) ubicadas en la colonia El Prado, respondiendo a la solicitud urgente de la presidenta del órgano electoral ante la amenaza inminente de colectivos del partido Libertad y Refundación (Libre) que pretendían impedir la realización de la sesión programada para las 6:00 de la tarde.
El contingente policial se desplegó durante la tarde bajo la coordinación del comisionado Walter Varela, quien confirmó que el objetivo del operativo es «garantizar la seguridad de las personas y que el evento que se va a llevar a cabo se pueda realizar de forma normal y tranquila». La presencia policial busca neutralizar cualquier intento de sabotaje externo a las operaciones regulares del CNE.
La solicitud de protección fue formalizada por Cossette López ante la Secretaría de Seguridad, después de recibir información sobre la movilización planificada de colectivos oficialistas que tenían como objetivo bloquear físicamente la reunión del pleno electoral. Esta amenaza representa una escalada en la estrategia de obstrucción que ha caracterizado las últimas semanas de crisis en el órgano electoral.
El comisionado Varela advirtió que las autoridades policiales están preparadas para intensificar las medidas de seguridad si las circunstancias lo requieren, incluyendo «el cierre de calles» en caso de que sea necesario para mantener el orden público y garantizar el acceso seguro de los funcionarios electorales a sus instalaciones de trabajo.
La operación policial se planificó considerando que «los colectivos de Libre empiecen a llegar a partir de las 3:00 de la tarde», según la información de inteligencia disponible, lo que permitió un despliegue anticipado del contingente de seguridad para establecer un perímetro protectivo antes de la llegada de los manifestantes.
En paralelo al operativo de seguridad, la consejera López utilizó la jornada para emitir una advertencia dramática sobre la viabilidad del proceso electoral hondureño, reiterando que «las elecciones del 30 de noviembre están en grave riesgo» debido a la persistente crisis institucional que atraviesa el CNE.
López reflexionó a través de sus redes sociales que esta situación crítica no la tomó por sorpresa, ya que «en el pasado ya había hecho esta advertencia y hoy los hechos le dan la razón». Esta declaración sugiere que la funcionaria había anticipado el deterioro de las condiciones de seguridad que ahora requieren protección policial para el funcionamiento básico del órgano electoral.
El despliegue policial representa un reconocimiento oficial de que las instalaciones del CNE se han convertido en objetivo de grupos que buscan paralizar sus operaciones mediante intimidación física y bloqueos, requiriendo intervención de fuerzas de seguridad del Estado para garantizar el funcionamiento institucional básico.
La necesidad de protección policial para una reunión regular del pleno del CNE ilustra el nivel de deterioro que ha alcanzado la crisis electoral hondureña, donde el órgano responsable de organizar las elecciones requiere custodia armada para ejecutar sus funciones constitucionales más elementales.


