Tegucigalpa, Honduras. – La Policía Nacional informó que en lo que va de 2026 se han registrado siete casos de secuestro fingido en diferentes sectores de Honduras, una modalidad que, según las investigaciones, no era tan frecuente en años anteriores.
El director de Comunicación Estratégica de la institución policial, Wilber Mayes, explicó que la Unidad Nacional Antisecuestros ha identificado dos causas recurrentes detrás de estos reportes: conflictos sentimentales y problemas económicos.
De acuerdo con Mayes, varios de los casos están vinculados a jóvenes que abandonan sus hogares por situaciones familiares relacionadas con relaciones sentimentales.
El funcionario indicó que, en otros hechos, las personas involucradas habrían simulado un secuestro con el propósito de obtener dinero de sus familiares.
“También estamos ventilando el caso por una cuantía económica o una cuantía extorsiva que ellos están implementando”, manifestó Mayes.
La Policía advirtió que este tipo de acciones no quedan sin consecuencias, ya que quienes incurren en ellas pueden enfrentar procesos legales por el delito de simulación de infracción inexistente.
Mayes detalló que estos casos son investigados penalmente por la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y posteriormente remitidos al Ministerio Público y al Poder Judicial para que se determine la sanción correspondiente.
El comisionado lamentó que las denuncias falsas obliguen a movilizar equipos especializados, personal operativo y recursos institucionales que podrían ser utilizados en la atención de delitos reales.
No obstante, aseguró que todas las denuncias son recibidas y atendidas con la misma seriedad, debido a que las autoridades deben descartar cualquier riesgo para la vida de las personas reportadas como víctimas.
La Policía reiteró el llamado a la ciudadanía, especialmente a los jóvenes y sus familias, a evitar este tipo de conductas que pueden derivar en responsabilidades penales y afectar la capacidad de respuesta ante emergencias verdaderas.
Los siete casos registrados este año reflejan una preocupación creciente para las autoridades, que ahora deben atender no solo secuestros reales, sino también escenarios simulados que alteran la tranquilidad de las familias y demandan una respuesta policial inmediata.













