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Presidenta del CNE revela que dirigió proceso electoral refugiada en residencia del embajador de Francia durante más de un mes

Ana Paola Hall agradeció públicamente al diplomático Cedric Prieto por ofrecerle amparo y protección bajo inviolabilidad diplomática desde el 11 de diciembre hasta el 14 de enero, mientras enfrentaba "ataques sistemáticos y crueles" del oficialismo a través del Ministerio Público, PGR, Luis Redondo y el consejero Marlon Ochoa.

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Tegucigalpa, Honduras. – En una revelación que expone la gravedad de la persecución política que enfrentó durante el proceso electoral, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, agradeció públicamente este jueves al embajador de Francia, Cedric Prieto, por tenderle la mano y ofrecerle refugio en su residencia diplomática cuando comenzó a recibir ataques de parte del partido Libertad y Refundación (Libre).

La funcionaria reveló que salió de su vivienda el 11 de diciembre de 2025 y tras deambular por varios minutos buscando a quién acudir y dónde resguardarse tras un requerimiento fiscal en su contra y de su compañera en el CNE, Cossette López, recibió un mensaje del embajador francés que le ofrecía amparo y protección en su residencia bajo el manto de la inviolabilidad que reconoce el derecho diplomático.

Lo más impactante de la revelación es que Hall estuvo refugiada en la residencia del embajador francés hasta el 14 de enero del presente año —más de un mes— realizando sus labores como presidenta del CNE, incluyendo la declaratoria oficial de las elecciones generales, desde un espacio protegido por la inmunidad diplomática.

La consejera calificó este gesto como una demostración de apego a los valores que sostienen la convivencia ciudadana entre las naciones, destacando que el diplomático francés actuó en defensa de los principios democráticos cuando la institucionalidad hondureña la sometía a persecución.

Hall denunció que el oficialismo, a través del Ministerio Público, Procuraduría General de la República (PGR), Luis Redondo —cuando era presidente del Congreso Nacional—, el consejero Marlon Ochoa y varios ministros de Estado la atacaron de forma «sistemática y cruel» durante el período postelectoral.

La funcionaria añadió que hubo otros partidos políticos que la atacaron en «manada», evidenciando que la presión no solo provino del oficialismo sino también de otros sectores que cuestionaban el proceso electoral.

El hecho de que la presidenta del órgano electoral haya tenido que refugiarse en una residencia diplomática extranjera para poder ejercer sus funciones constitucionales expone la gravedad de la crisis institucional que vivió Honduras durante el proceso de declaratoria electoral.

Hall indicó que la admisión del recurso de amparo interpuesto en la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) con las medidas cautelares de protección política permitió que tuviera un «respiro», considerando que la admisión del recurso puede y debe prevalecer.

La revelación pone en evidencia la vulnerabilidad en que se encontraron los funcionarios del CNE que defendieron la institucionalidad democrática frente a los intentos del oficialismo de desconocer los resultados de las elecciones del 30 de noviembre.

El amparo diplomático ofrecido por el embajador de Francia representa una intervención internacional excepcional en defensa de la democracia hondureña, cuando las instituciones nacionales no podían garantizar la seguridad de la presidenta del órgano electoral.

Durante ese mes que estuvo refugiada, Hall dirigió procesos cruciales como la declaratoria presidencial del 24 de diciembre y la declaratoria de diputados y alcaldes del 30 de diciembre, actuando bajo la protección de un país extranjero para cumplir con sus responsabilidades constitucionales.

La persecución denunciada por Hall incluye el requerimiento fiscal que enfrentó junto a Cossette López, en lo que diversos sectores calificaron como un intento de intimidación para obligarlas a ceder ante las presiones del oficialismo.

El embajador Cedric Prieto actuó en un momento crítico cuando Hall, según su propio relato, no sabía a quién acudir ni dónde resguardarse, ofreciéndole la protección de la residencia diplomática francesa bajo los principios del derecho internacional.

La inviolabilidad diplomática de la residencia del embajador francés garantizó que Hall pudiera continuar ejerciendo sus funciones sin el riesgo de ser detenida o intimidada por las autoridades hondureñas que la perseguían políticamente.

El agradecimiento público de Hall al diplomático francés ocurre después de que el proceso electoral concluyó exitosamente con la entrega de credenciales al presidente electo Nasry Asfura y la instalación del nuevo Congreso Nacional, garantizando la alternabilidad democrática que el oficialismo intentó impedir.

La consejera Cossette López, quien también enfrentó persecución y fue mencionada en el requerimiento fiscal, había revelado días atrás que Libre intentó montar un «fraude muy sofisticado» después del 30 de noviembre para robarse las elecciones.

El caso de Hall refugiada en una residencia diplomática extranjera para poder ejercer como presidenta del CNE representa un capítulo sin precedentes en la historia electoral hondureña, evidenciando hasta qué punto llegaron los intentos de desestabilización del proceso democrático.

El hecho de que tuviera que deambular buscando refugio antes de recibir el mensaje del embajador francés ilustra dramáticamente la vulnerabilidad en que se encontraban los defensores de la institucionalidad electoral frente a la maquinaria del Estado utilizada para perseguirlos.

La Sala Constitucional jugó un papel crucial al admitir el recurso de amparo con medidas cautelares que finalmente permitieron que Hall pudiera salir del refugio diplomático y continuar su trabajo con cierta protección jurídica, aunque la amenaza persistió hasta el fin del proceso.

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