Tegucigalpa. – En un intento por atacar la crisis de desabastecimiento farmacéutico desde el sector privado internacional, el presidente Nasry “Tito” Asfura firmó un memorando de entendimiento con la organización humanitaria MAP Internacional, que promete canalizar donaciones anuales estimadas en 10 millones de dólares en medicamentos e insumos médicos para Honduras.
El acuerdo, gestionado con el apoyo de Fundesur, tiene una vigencia de cuatro años y busca beneficiar a más de un millón de hondureños, según proyecciones oficiales. La colaboración no se limita a medicamentos, sino que incluye el fortalecimiento de centros de salud y clínicas rurales, así como la movilización de alianzas y recursos internacionales adicionales.
La implementación prioritaria comenzará en los departamentos de Choluteca y Valle, para luego expandirse paulatinamente a otras regiones, con un foco especial en las poblaciones más vulnerables. Esta iniciativa representa un flujo directo de ayuda que busca sortear las trabas burocráticas del sistema público.
El anuncio se alinea con la estrategia de salud que la administración Asfura ha comenzado a delinear. Este jueves, la designada presidencial María Antonieta Mejía había señalado que el gobierno impulsará Alianzas Público-Privadas (APP) como mecanismo clave para fortalecer el sistema sanitario. Recalcó que el sector es una “gran prioridad” para esta administración.
“El presidente de la república ha tomado las riendas del tema de salud, un punto de dolor bastante álgido”, declaró Mejía, reconociendo los errores de la gestión anterior. “El periodo pasado el gobierno no le puso atención al tema de salud y hoy el presidente Asfura sabe que hay mucha burocracia en el tema”, agregó.
Para enfrentar esta inercia, se ha delegado un equipo de trabajo multidisciplinario con el mandato de diagnosticar y reparar los problemas estructurales a nivel nacional, estableciendo los mecanismos y lineamientos necesarios para implementar soluciones.
La alianza con MAP Internacional aparece así como la primera piedra concreta de esta nueva estrategia: una inyección externa de recursos que busca paliar la emergencia inmediata en el sur del país, mientras se prepara una reforma más profunda del aparato estatal de salud.


