Tegucigalpa – El presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Mateo Yibrin, ha lanzado una preocupante alerta sobre la pérdida de empleos en Honduras, especialmente en las regiones norte y sur del país, durante el último año.
Según sus declaraciones, se estima que al menos 20,000 empleos formales se han perdido en estas áreas en los últimos 12 meses, lo que representa un problema significativo para la economía y la estabilidad de la población.
Yibrin proporcionó un desglose de estas pérdidas de empleo en algunas ciudades clave: en Villanueva, se habrían perdido 7,605 empleos afiliados al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) entre junio de 2022 y junio de 2023; en Choloma, la cifra sería de 10,112; en El Progreso, 2,723; y en San Lorenzo, en el sur del país, 320.
Estas cifras suman un total de 20,760 empleos perdidos en estas cuatro ciudades. El presidente del Cohep enfatizó que estas cifras reflejan empleados que han salido del sistema de seguridad social, lo que significa que han dejado el sector formal y, en muchos casos, son resultado de reducciones de personal o despidos de empresas.
Esta situación es alarmante ya que limita las oportunidades laborales en el país y obliga a los hondureños a buscar empleos en el sector informal, con ingresos más bajos y sin acceso a beneficios de seguridad social.
La pérdida de empleo de estas 20,000 personas solo en la zona norte del país se traduce en un total de 80,000 hondureños que en el último año se han quedado sin oportunidades de empleo en estas áreas.
Ante esta situación, Yibrin ha reiterado la necesidad de establecer un «pacto por el empleo» que priorice la creación de empleo en Honduras.
Este pacto incluiría una serie de medidas destinadas a impulsar la generación de empleo y garantizar la estabilidad económica de la población. Además de la preocupación por la pérdida de empleo, Yibrin también destacó la importancia de abordar el tema de la energía en Honduras.
Señaló que las pérdidas de energía continúan siendo un problema importante y que, a pesar de las expectativas, la generación de energía no ha aumentado ni ha disminuido el costo de la energía en el país.
Estos problemas energéticos también impactan negativamente en la economía y en la competitividad de Honduras en la región.