Tegucigalpa, Honduras. – El sector bananero hondureño continúa sin recuperar las áreas de cultivo perdidas tras los fenómenos naturales de los últimos años y ahora enfrenta una nueva presión: el fuerte aumento de los costos de producción.
La presidenta de productores y exportadores de banano, Sandra Deras, advirtió que la actividad permanece prácticamente estancada y que algunos productores podrían abandonar definitivamente el rubro si no se concretan medidas de apoyo.
Deras explicó que las áreas cultivadas apenas se mantienen en los niveles alcanzados después de los daños provocados por eventos climáticos, sin señales claras de una recuperación sostenida.
Ese estancamiento también se refleja en las exportaciones. Según la dirigente, el sector prevé cerrar el año con alrededor de 20 millones de dólares, una cifra similar a la registrada en el período anterior.
Para los productores, el problema ya no se limita a la pérdida de áreas productivas. El incremento en los insumos ha elevado considerablemente el costo de mantener las fincas en operación.
Deras señaló que los fertilizantes han subido aproximadamente 300 %, mientras también han aumentado los precios de la energía eléctrica, plásticos y otros materiales necesarios para sostener la producción.
La representante del sector afirmó que estos incrementos mantienen “agobiados” a los productores, debido a que deben asumir más gastos sin recibir ingresos proporcionales que compensen la inversión.
La presión económica ha llevado a algunos propietarios a vender sus tierras para destinarlas a otros rubros productivos, mientras disminuye el número de productores dispuestos a esperar una estrategia pública para rescatar la actividad.
Deras indicó que han sostenido acercamientos con autoridades de la administración anterior y han recibido señales de disposición del sector público, pero hasta ahora no se ha materializado una solución concreta.
“Entre más tiempo pasa, más complicado es para los productores”, advirtió.
El sector bananero queda así frente a un escenario de incertidumbre, marcado por la falta de recuperación de áreas, exportaciones sin crecimiento y costos que amenazan con reducir aún más la participación de productores hondureños en esta actividad.













