Tegucigalpa, Honduras. – Los productores nacionales de arroz expresaron su inconformidad por las importaciones autorizadas al sector agroindustrial, al considerar que esta medida ha reducido las oportunidades de comercialización local y mantiene estancados los precios que reciben en el mercado.
El representante de la Plataforma Agroalimentaria Nacional, Ramón Rodríguez, afirmó que la situación se ha vuelto especialmente crítica para los arroceros hondureños, debido a la entrada de producto extranjero al país.
A criterio del dirigente, las importaciones han desplazado parte de la producción nacional y han dejado a los productores con menos posibilidades de colocar sus cosechas.
“Hemos quedado prácticamente sin mercado. Nos quieren pagar apenas 545 lempiras por quintal, el mismo precio que nos vienen pagando desde hace tres años”, denunció Rodríguez.
El representante agroalimentario cuestionó que los precios permanezcan congelados pese al incremento de costos que enfrentan los productores para sembrar, mantener y cosechar.
Rodríguez comparó la situación con la de un trabajador al que se le pretende pagar el mismo salario de hace dos décadas, al señalar que una realidad de ese tipo desincentiva cualquier actividad productiva.
Según el dirigente, mantener precios bajos y sin actualización golpea directamente la rentabilidad del rubro y puede reducir el interés de los productores en continuar sembrando arroz.
La preocupación del sector también ocurre en medio de condiciones climáticas adversas que mantienen bajo vigilancia a varias zonas productivas del país.
Rodríguez explicó que la Plataforma Agroalimentaria Nacional mantiene un monitoreo constante en los 75 municipios bajo alerta amarilla, con el propósito de orientar a los productores y minimizar los riesgos asociados a las condiciones meteorológicas.
El sector arrocero pide que las decisiones sobre importaciones consideren el impacto sobre la producción nacional, especialmente en momentos en que los agricultores enfrentan precios estancados, riesgos climáticos y dificultades para colocar sus cosechas.
Para los productores, la prioridad debe ser proteger el mercado interno, garantizar condiciones justas de comercialización y evitar que el ingreso de arroz extranjero profundice la crisis de quienes dependen directamente de este cultivo.













