Tegucigalpa, Honduras – La migración juvenil ha provocado una aguda escasez de mano de obra en la cosecha de café en el departamento de Ocotepeque, alertó este martes 7 de enero el productor Wilmer Pinto, quien advirtió que el fenómeno no solo afecta la recolección del grano, sino también la continuidad de la producción cafetalera a nivel familiar.
“La mayoría de los jóvenes nativos han emigrado hacia Estados Unidos”, explicó Pinto, al señalar que esta fuga de población activa ha dejado a los productores sin los cortadores necesarios para la temporada de cosecha, una de las más exigentes del año.
Ante la falta de trabajadores locales, los caficultores de la zona han comenzado a desplazarse hacia Guatemala para contratar mano de obra extranjera. “Nos vemos obligados a ir al país vecino a buscar corteros, porque aquí ya no hay quién lo haga”, indicó.
Pinto destacó que Honduras no solo pierde población, sino capital humano calificado: muchos de los que emigran —ya sea por razones económicas o por desplazamiento forzado debido a la violencia— cuentan con experiencia técnica en agricultura, procesamiento de café u otras actividades productivas clave.
Además, subrayó que no solo faltan cortadores, sino también pequeños productores, quienes, al emigrar, abandonan sus fincas y dejan de contribuir a la cadena productiva del grano. “Ese es un desafío que se debe atender de forma inmediata”, advirtió.
La situación en Ocotepeque refleja una crisis estructural en el campo hondureño, donde la falta de oportunidades, la inseguridad y la ausencia de políticas públicas efectivas empujan a las nuevas generaciones a buscar futuro fuera del país, debilitando sectores estratégicos como el café, una de las principales fuentes de divisas y empleo rural en Honduras.
Sin intervención urgente, advierten productores, el país podría enfrentar una contracción sostenida de su producción cafetalera, con impactos económicos y sociales de largo plazo.


