Por: Fredal Rodríguez
Licenciado en Periodismo CPH 1034.
Catedrático Universitario
A medida avanzan las sociedades políticas y los diversos actores evolucionan, nos encontramos con prototipos que conviven en nuestro entorno y se enrolan en los diferentes grupos decisivos, en donde su pensamiento puede sepultar un país o llevarlo por senderos de desarrollo. Estos son llamados dirigentes, lideres políticos, comandantes o jefes.
¿Como podemos identificar un sujeto que se ha infiltrado en nuestro círculo político?; primeramente, es un tipo carente de empatía, su ego mayúsculo está en satisfacer su capricho, no importándole el sufrimiento, la preocupación o impotencia de sus semejantes. Es mentiroso y manipulador, en muchas ocasiones adopta posiciones de mártir, culpa a los demás de traición, cuando todo le sale mal y lo peor nunca acepta una derrota.
Al observar a un tipo con trastorno o alteración de personalidad, nos provoca ver las tendencias políticas que frecuenta y la repercusión de esa teoría en los países donde se utilizan. Su narcisismo lo lleva a creerse la persona más importante y considera a los demás como incapaces.
Utiliza el descredito, es farsante y augura pensar que todos comparten sus descabellados propósitos. Por lo general un psicópata político, empuja a otros a replantear sus ideales y su peligrosidad es cuando muchos dejados llevar por la ambición de poder lo eligen como el estratega de su institución política y repiten sus frases, aun sin entenderlas.
Un personaje de esta talla, vive una soledad permanente, su único alimento es el odio y lo multiplica como un agente de destrucción, y hace ver a sus súbditos, los que como parlantes hacen eco de sus desquicios, convirtiéndose en una caja de resonancia.
Los especialistas en comportamiento humano, denominan a estos trastornos como mortificación narcisista frecuentemente pierden su control y aflora la rabia, y el hacerse la victima y la crueldad en sus decisiones es la salida a sus frustraciones. Son parásitos colgados de aquellos grupos que coinciden con sus formas de pensar.
¿Cuál es el fin de un trastornado psicópata político?, los psiquiatras coinciden que nunca tienen fin, ellos se aferran a lo que creen como ideal y visualizan escenarios que no existen. No existe un termino de redención o arrepentimiento, su ciclo de vida continua añorando el poder como estandarte de ambición.
Debemos de tener cuidado cuando un adefesio con estas características asome la nariz en nuestras instituciones políticas. Desechemos su retorica y falsa amabilidad entretejida de ofrecimientos y voracidad de poder. Su falsa identidad atenta contra las democracias que nunca se concretan con individuos de esta índole.
Si conoce perturbados políticos con comportamientos de psicópata, elimínelo de inmediato y no se deje llevar por su discurso barato y entorpecedor. Nunca discuta con un tipo enfermo mental, su bajeza es de ofensa.
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