Tegucigalpa, Honduras. – Una de las obras de infraestructura vial más estratégicas que ejecuta actualmente el país registra avances concretos. Autoridades de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) informaron que la construcción del moderno puente vehicular sobre la carretera nacional CA-6, que mejorará la conectividad entre Tegucigalpa y Danlí, alcanza un avance del 33%, con trabajos concentrados en la cimentación profunda de sus estructuras principales y en obras complementarias para el manejo de aguas lluvias que garantizarán la estabilidad de la infraestructura a largo plazo.
El proyecto contempla la edificación de un puente de 140 metros de longitud, construido con concreto reforzado y un innovador sistema de cables diseñado para ofrecer mayor seguridad vial y durabilidad ante las condiciones climáticas y el volumen de tráfico que soporta el Corredor Oriente, una de las rutas de mayor importancia económica del país.
La obra incluye además la construcción de rampas de acceso, sistemas de drenaje y caminos complementarios que optimizarán significativamente las condiciones de tránsito en la zona.
El impacto que se proyecta para esta infraestructura es de considerable magnitud. Según las autoridades, más de 2.3 millones de personas serán beneficiadas de manera directa, especialmente en los departamentos de Francisco Morazán y El Paraíso, mientras que de forma indirecta se estima que alrededor de 8 millones de hondureños se verán favorecidos gracias a la mejora en el transporte de bienes, servicios y comercio a lo largo del corredor vial oriental del país.
La obra también representa un impulso para la economía local, con la generación de 167 empleos directos y 83 indirectos, contribuyendo al bienestar de familias en una región que históricamente ha demandado mayor inversión en infraestructura como motor de desarrollo.
La construcción inició el 1 de abril de 2025 y se prevé que finalice el 1 de julio de 2027. Una vez concluido, el puente permitirá reducir los tiempos de traslado entre la capital y el oriente del país, fortalecer la seguridad vial en una zona que actualmente presenta condiciones de riesgo, y potenciar el desarrollo económico de los departamentos que conforman el corredor oriental hondureño, consolidando una conexión que el país necesitaba desde hace años.






