Tegucigalpa, Honduras. – Lo que el lunes fue una jornada de tensión entre estudiantes universitarios y la Policía Nacional en los bajos del Congreso Nacional dejó una consecuencia que ningún debate presupuestario justifica: el estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Axel Medina Castellanos, de la carrera de Trabajo Social, sufrió un daño permanente en su ojo izquierdo durante los disturbios, en una lesión grave que el rector Odir Fernández condenó este martes con una frase que no admite matices: «¡Nada justifica la violencia!»
«Condenamos las lesiones graves causadas a Axel Medina, estudiante de la carrera de Trabajo Social», expresó Fernández a través de sus redes sociales, en un pronunciamiento que marca distancia entre la institución y los hechos de violencia que se produjeron el lunes, cuando grupos de jóvenes que exigían que no se redujera el presupuesto universitario se enfrentaron con policías en las afueras del Legislativo, en una protesta que paradójicamente ocurrió cuando el acuerdo presupuestario que beneficia a la UNAH ya había sido alcanzado en las mesas de negociación.
El rector también lanzó una advertencia al mundo político que resulta especialmente pertinente en el contexto de lo ocurrido: «Hacemos un llamado al sector político para que no instrumentalicen al estudiantado y deslegitimen los genuinos reclamos del estudiantado», en una frase que sugiere que detrás de los disturbios pudo haber actores interesados en usar a los jóvenes universitarios para fines que van más allá de la defensa del presupuesto de la UNAH.
Fernández también exhortó a que se investigue y sancione a los responsables de las lesiones causadas a Axel Medina, en un llamado a la rendición de cuentas que aplica tanto a quienes dispararon como a quienes pudieron haber incitado los enfrentamientos. La UNAH, precisó el rector, brindará «todo el acompañamiento como universidad» al estudiante afectado, tal como lo ha venido haciendo desde el día anterior al pronunciamiento.
La pérdida parcial de visión de Axel Medina añade una dimensión humana e irreversible a una jornada que combinó lo mejor y lo peor de la política hondureña en pocas horas: un acuerdo presupuestario que protege el futuro académico de miles de estudiantes y la violencia en las calles que dejó a uno de esos mismos estudiantes con una lesión permanente que ningún acuerdo puede reparar.













